El marco de rendición de cuentas

 

Siguiendo un enfoque de desarrollo humano, se reconoce que el avance en la salud de las mujeres y los niños está relacionado con diversos factores y determinantes vinculados a la política pública, la disponibilidad de información para la rendición de cuentas y el conocimiento de la ciudadanía sobre sus derechos y los mecanismos para el ejercicio de los mismos, y no sólo a la existencia de un sistema de salud funcional que garantice acceso y utilización oportunos a servicios de calidad. En consecuencia, para la implementación del marco de rendición de cuentas se dan 10 recomendaciones  dirigidas a fortalecer tres elementos clave:

  1. Compartir con los Gobiernos, socios en el desarrollo y representantes de la sociedad civil el marco de rendición de La calidad de la información y el seguimiento de 11 indicadores seleccionados (1 a 3)
  2. La medición y seguimiento de los recursos y su vínculo con los resultados, derechos humanos, género y consideraciones de equidad pertinente al país (4 a 6)
  3. La supervisión y transparencia de los resultados y los recursos a nivel nacional y mundial (7 a 10)

La rendición de cuentas empieza por la soberanía nacional y por la responsabilidad que un Gobierno ha contraído con sus ciudadanos y con la comunidad internacional. No obstante, todos los socios son responsables de las promesas que hacen, así como de las políticas y programas que esbozan o aplican.

Los mecanismos nacionales de rendición de cuentas son probablemente más eficaces si son seleccionados por los propios países (y no desde fuera) y si abordan las circunstancias específicas de cada uno de ellos. El marco de rendición de cuentas da por hecho que los mecanismos se seleccionarán en un contexto local o nacional, por medio de una legitimidad sólida y un liderazgo político de alto nivel, y que serán efectivos, transparentes e incluirán circunscripciones políticas, técnicas, profesionales y de la sociedad civil.

El marco de rendición de cuentas está presente tanto a nivel nacional como mundial y abarca tres procesos interconectados, es decir, vigilancia, revisión y actuación, que apuntan a un aprendizaje y una mejora continuos. Este establece una conexión entre la rendición de cuentas de los recursos destinados a los resultados, es decir, los productos y los resultados y los impactos que éstos producen.

  • Por vigilancia se entiende ofrecer información válida y crítica sobre lo que está ocurriendo, en dónde y para quién (resultados) y cuánto se gasta, dónde, en qué y en quién (recursos).
  • Por revisión se entiende el análisis de datos que se utilizan para determinar si la salud reproductiva, materna, del recién nacido y del niño ha mejorado y si los países, los donantes y los participantes no estatales han cumplido sus acuerdos, promesas y compromisos. Se trata de un proceso de aprendizaje que implica reconocer éxitos, considerar buenas prácticas, identificar problemas y, si es necesario, recomendar acciones de mejora.
  • Por actuación se entiende hacer uso de la información y la evidencia que se obtiene del proceso de revisión y hacer lo que se ha identificado como necesario para acelerar el proceso de mejora de los resultados relativos a la salud, cumplir los compromisos y reasignar los recursos con el fin de conseguir un máximo beneficio en el ámbito de salud.                                                                                                                                                                                                                                                                         Esto incluye conseguir más apoyo para adoptar un mayor número de políticas y programas que ejerzan un impacto positivo y actuar para solucionar lo que no funciona, poner remedio a los problemas que surjan con los datos, con las malas prácticas y con cualquier desajuste que exista entre los recursos y las promesas. También implica aprender de las mejores prácticas y de la experiencia para mejorar la efectividad de los esfuerzos en la mejora de la salud maternoinfantil.

Mientras que el alcance de la Comisión se centra en la salud maternoinfatil, el marco aspira a abarcar un ámbito sanitario mayor y, por lo tanto, podría servir de catalizador para alcanzar una mayor responsabilización tanto en los sistemas nacionales como en toda la comunidad mundial del ámbito sanitario.