“Refrescos, principal causa de obesidad y diabetes”

Posted by: on nov 16, 2012 | Un Comentario

Los mexicanos se han convertido en los mayores consumidores de refrescos en el mundo, con un promedio de 163 litros por persona al año, a la vez que es una de las poblaciones con mayores índices de obesidad y diabetes, presentando una de las tasas de mortalidad por diabetes más altas a escala internacional.

En México, en el periodo de 1999 a 2006, la energía consumida proveniente de bebidas altas en energía, en las que el refresco representa un papel predominante, incrementó más del doble en adolescentes y se triplicó en los adultos. Esto corresponde a que en adolescentes, las kilocalorías2 consumidas provenientes de bebidas altas en energía pasaron de 100 kcal2 en 1999 a 225 kcal2 en 2006; mientras que en adultos pasó de 81 kcal2 1999 a 250 kcal2 en 2006. En ese mismo periodo el crecimiento de los índices de sobrepeso y obesidad de los mexicanos fue el mayor del mundo.

El INEGI revela a partir de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIGH) que una familia de escasos recursos destina 7.5% de sus ingresos totales a la compra de refrescos, mientras que las familias de ingresos moderados gastan 12% de sus ingresos en la adquisición de aguas y jugos embotellados, destacando una mayor demanda por refrescos de cola que cubren 70% del mercado.

En tanto, los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 señalan que la frecuencia en el consumo de refresco supera a alimentos básicos como leche, huevo, carne, frutas y verduras.

Otro estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), se señala que el gasto en refrescos aumentó 40% en solamente siete años, entre 1984 y 1998.

Los miembros de la Alianza por la Salud Alimentaria presentaron y lanzaron a la red a través de twitter, sus páginas web y Facebook el video “Los Osos Reales”*, en el que una familia de osos polares, símbolo de la mayor compañía de refrescos de cola en el mundo, después de consumir este producto sufren como consecuencia daños extremos generados por la diabetes, deciden deshacerse de esta bebida vertiéndola al océano.

Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, declaró: “No existe política pública alguna para revertir esta situación. El alto consumo de refrescos y bebidas azucaradas es una de las causas centrales de la catástrofe en salud que vivimos. Deben establecerse etiquetados adecuados a estos productos para que adviertan al consumidor sobre el riesgo de su consumo habitual y debe controlarse su publicidad. Al contrario, Cofepris ha permitido que las empresas desarrollen su propio etiquetado engañoso haciendo creer a los consumidores que estos productos contienen niveles bajos de azúcar, cuando representan un riesgo para la salud”.

Por su parte, Constanza Gómez Mont, directora de Fundación Mídete, afirmó: “El gobierno mexicano debe desarrollar una serie de políticas públicas para disminuir el consumo de estas bebidas y entre ellas están las medidas fiscales. Que no sólo pueden disminuir su consumo, sino también aportar recursos para la introducción de agua potable de calidad en escuelas y espacios públicos, también para enfrentar los costos que está generando la epidemia de obesidad y diabetes”.

Sobre este tema, Daniel Gershenson, presidente de AlConsumidor señaló: “La tragedia de la obesidad y el sobrepeso que afecta a todos los sectores sociales, económicos y cada vez a más niños de todas las edades en México, obedece a la indolencia y corrupción de gobiernos que han sido capturados por empresas sin escrúpulos. Refresqueras, productoras globalizadas de productos basura: inmensos consorcios que encuentran en nuestro país, un campo fértil para optimizar ganancias fabulosas a costa de la salud de millones de consumidores indefensos”.

Fuente: El Poder del Consumidor

1 Comentario

  1. marisela manon
    21 enero, 2013

    No existen politicas publicas para regular las ventas de estas bebidas en nuestros paises,sobre todo en las escuelas, lugar donde el expendio es mas fuerte.
    Hay que trabajar con las asociaciones de padres, educandoles y haciendoles cooparticipes de la prevencion de la obesidad de sus ninos y jovenes.

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