Un proyecto de cooperación de la OPS/OMS acercó los extremos de las Américas

Tierra del Fuego y Nunavut llevaron adelante un proyecto de cooperación técnica que les permitió acercarse y aprender uno del otro para mejorar la salud de su población. La iniciativa fue impulsada por Health Canada y la Organización Panamericana de la Salud.

Buenos Aires, 6 de agosto de 2012 (OPS/OMS) – El territorio de Nunavut, en el extremo norte de Canadá; y la provincia de Tierra del Fuego, en el extremo sur de la Argentina, llevaron adelante un proyecto de cooperación técnica entre países con el fin de acercarse y aprender uno del otro para abordar un desafío común: mejorar la salud de su población.

La iniciativa, impulsada por Health Canada y la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), consistió en misiones de intercambio, donde funcionarios de los ministerios de Salud de ambos territorios insulares “viajaron al otro extremo del continente, intercambiaron experiencias y buenas prácticas, y salieron enriquecidos por el contacto con el otro y con una realidad parecida pero a la vez, diferente”, contó la directora de la OPS/OMS, Mirta Roses.

“Celebramos y apoyamos este tipo de proyectos de cooperación porque fortalecen y promueven el panamericanismo y la solidaridad entre países que comparten problemas similares y cuyas soluciones creativas pueden encontrarse también hacia el interior de los mismos”, aseguró Roses.

Y es que tanto en Tierra del Fuego como en Nunavut, el clima y la geografía son parecidos, pero la distribución y la conformación de las comunidades, diferente. Mientras en Tierra del Fuego existen dos grandes ciudades y una comuna donde habitan más de 133 mil personas, en Nunavut su población de 31.100 habitantes está distribuida en 25 comunidades, sin caminos por tierra que las conecten. En ambas, el porcentaje de adolescentes y jóvenes ronda el 40%.

“Fue una experiencia muy interesante el plantearnos y descubrir cómo se vive en el otro extremo del continente americano y poder identificar similitudes y diferencias sobre todo en una experiencia vivencial”, aseveró la ministra de Salud de Tierra del Fuego, María Grieco.

Para Leona Aglukkaq, ministra de Salud de Canadá, “estos dos extremos tienen mucho en común. Y si miramos nuestros desafíos comunes podemos aprender unos de otros y mejorar nuestros sistemas de salud”.

Similares, pero diferentes

Nora Guastini, secretaria de Salud Comunitaria de Tierra del Fuego, explicó que en esa provincia la mayor cantidad de personas proviene de otras latitudes y les resulta difícil adaptarse a la situación geográfica y climática, lo que se traduce en “una tendencia al sedentarismo y a una alimentación no saludable”. En Nunavut, comparó, la situación es distinta porque “son pueblos que ancestralmente han vivido allí, entonces están adaptados a hacer sus actividades en ese clima y esa geografía”.

En el territorio más austral del continente, las principales causas de mortalidad son los problemas cerebrovasculares, los tumores malignos y las causas externas, mientras que la baja actividad física, el exceso de peso y la presión arterial elevada son los principales factores de riesgo.

En el otro extremo del continente, la preocupación mayor son el bajo peso al nacer y las tasas de mortalidad infantil; la tuberculosis y el alto consumo de tabaco, cuya tasa es tres veces superior al promedio nacional.

Pero ambas regiones comparten problemáticas como las altas tasas de suicidios. “A partir de este proyecto se identificaron varias buenas prácticas entre ambos países. Desde el área de salud mental, compartimos tasas similares en cuanto a suicidios”, indicó la jefa de gabinete de la Secretaría de Determinantes de la Salud y Relaciones Sanitarias del Ministerio de Salud de Argentina, Andrea Carbone, y agregó que también les interesó la propuesta de Canadá de reducción de la sal y su estrategia avanzada en la industria alimenticia. “Nosotros también tenemos trabajo en este tema, como la prohibición de la sal en las mesas de los restaurantes, y ellos lo vieron como algo innovador”.

Lecciones aprendidas

Otros temas donde se compartieron experiencias y lecciones aprendidas fueron en recursos humanos apropiados culturalmente, enfoques innovadores para el acceso a la salud en áreas remotas, atención a la salud de los pueblos indígenas, organización de los servicios de salud basados en la atención primaria de la salud (APS), prevención y control de enfermedades transmisibles y promoción de la salud.

Entre las estrategias y programas identificadas por los equipos de los ministerios de Salud de la Nación y de Tierra del Fuego, también figuran el acercamiento holístico, cultural e histórico de Nunavut a problemas complejos, el alto compromiso institucional de esa región y país con los programas y las políticas locales a nivel nacional y regional y la participación proactiva de la comunidad. “El abordaje de la salud en Nunavut es holistico. Tiene en cuenta los factores históricos y culturales. Es imposible disociarlo de estas cuestiones”, destacó la jefa de Epidemiología e Información en Salud de Tierra del Fuego, Virna Almeida.

También, la formación en enfermería del territorio canadiense fue destacada por la misión argentina. “Canadá vio la imposibilidad de llevar médicos a la región y tiene una buena escuela de enfermería con una sala de shock room con muñecos muy innovadores, lo que sería una buena práctica a incorporar”, evaluó Carbone.

Para la directora de Salud y Servicios Sociales para la región de Kitikmeot, Nunavut, Clara Evalik, “la experiencia fue maravilla, abrumadora y excitante porque no fue solo un intercambio sobre salud sino también un intercambio cultural”. Evalik visitó Tierra del Fuego en marzo de 2011 junto a Fiona Buchan-Corey, decana del Arctic College de Nunavut en Cambridge Bay, y la partera Catherine Connelly. En septiembre del mismo año, la comitiva argentina viajó a Canadá.

Saldo positivo

Si bien el proyecto comenzó como un intercambio técnico, las participantes coinciden en afirmar que se convirtió en un intercambio cultural entre dos comunidades indígenas y ofreció una oportunidad para el autodescubrimiento.

A modo de balance, Almeida concluyó que “a nivel institucional cooperamos, de manera articulada, generando proyectos, pero a modo personal, aprendí muchísimo, recibí más de lo que pude dar.” Y Carbone afirmó que “fue un antes y un después, en lo sanitario, pero también en lo personal”.

El representante de la OPS/OMS en Argentina, Pier Paolo Balladelli, consideró que “las misiones de los países a ambos territorios fueron exitosas y avanzaron hacia un intercambio que no solo permitió identificar buenas prácticas, sino también establecer lazos entre los pueblos de ambos países, lo que deja la puerta abierta a nuevas posibilidades de colaboración”.

 

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