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Acciones para prevenir el cáncer cervical

[20/03/2007]

El cáncer cervical tiene un efecto devastador sobre la salud y el bienestar de las mujeres en todo el mundo. Medio millón de mujeres desarrollan cáncer cérvico uterino cada año y la mitad de ellas no sobreviven.

Las desigualdades socioeconómicas agravan el problema. Casi el 80% de casos ocurren en paí­ses de bajos ingresos. Tales inequidades también se reproducen a lo interno de los paí­ses, en perjuicio de mujeres indí­genas, de escasos recursos o de zonas rurales. Estamos, pues, ante un serio problema de salud píºblica en los paí­ses en desarrollo.

Combatirlo efectivamente es, sin embargo, una posibilidad real. Hay dos elementos claves para ello. El primero es que se trata de una enfermedad prevenible, siempre que se unan los esfuerzos de los Gobiernos, las entidades de salud píºblica, el sector privado, las familias y la población en general. El segundo factor es que, afortunadamente, hoy se cuenta con mejores instrumentos para combatir el cáncer cérvico uterino.

La detección y tratamiento temprano mediante atención ginecológica regular ha sido hasta ahora la mejor ví­a para prevenir el cáncer cérvico uterino. En la gran mayorí­a de los casos este cáncer se debe a la infección con el virus del papiloma humano (VPH), cuya incidencia más alta se presenta entre los 16 y los 20 años de edad. Por fortuna, ahora se cuenta además con la nueva vacuna contra el VPH, y otra podrí­a aprobarse pronto.

Debe tenerse claro que la vacuna actíºa contra los principales tipos del VPH, que causan el 70 por ciento de los casos de cáncer cervical. Así­ que aíºn usando la vacuna, es necesario vincularla con atención ginecológica regular para prevenir ese cáncer. Vacunación y control son dos acciones de salud píºblica complementarias en este caso.

La OPS ha estado desarrollando proyectos para mejorar la detección y los servicios de prevención y tratamiento del cáncer cérvico uterino, enriquecer la información dada a las mujeres y fortalecer la capacitación del personal de salud, en el contexto de la Alianza para la Prevención del Cáncer Cervical y con enorme apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates. Esta nos dio recientemente una segunda donación para el proyecto Tati-2 en Períº, con el objetivo de estudiar opciones adicionales de detección, así­ como facilitar el acceso de las mujeres de escasos recursos a las vacunas.

Claro que persisten retos muy importantes para aplicar adecuadamente la estrategia integral de prevención del cáncer cervical. Uno es la necesidad de contar con redes más extendidas de control ginecológico, especialmente en zonas rurales. El costo de las vacunas es otro. Pero pueden ser superados y así­ salvar la vida de decenas de miles de mujeres cada año, si se crean los consensos necesarios para ello.

La Organización también se ha abocado a esa tarea. Por eso, con ocasión del Dí­a Internacional de la Mujer, organizamos el foro
"Que todas las niñas cuenten: el cáncer cervical es prevenible",
en nuestra sede. La participación de importantes donantes y organismos internacionales, de nuestras contrapartes técnicas, de entidades píºblicas de Estados Miembros, de organizaciones no gubernamentales y comunitarias, y de sobrevivientes de esa enfermedad, como Christine Baze, renovó nuestro optimismo de que cada dí­a es y será más clara la voluntad mancomunada de combatir este cáncer con efectividad y usando todos los instrumentos técnico-cientí­ficos disponibles.

Mirta Roses Periago
[03/20/2007]

Información Adicional:

Dí­a Internacional de la Mujer 2007
La Organización Panamericana de la Salud celebra el Dí­a Internacional de la Mujer trabajando intensamente por la igualdad y la equidad.
/ The Pan American Health Organization celebrates International Women's Day working intensely for the equality and the equity.



Atender la población menos protegida

[30/09/2006]

Uno de los grandes retos que enfrentamos en la salud píºblica en las Américas es que los importantes avances que logramos en el nivel regional y nacional, se reflejen lo más equitativamente posible en la realidad local. Por esa razón, centré mi Informe Anual, presentado el 26 de septiembre de 2006 a las Ministras y Ministros de Salud del continente, en la necesidad de “Cerrar las Brechas de la Salud en la Población menos Protegida”


Es conocido que la región continíºa sufriendo inequidades en términos de la distribución de recursos, el diseño y la aplicación de polí­ticas sanitarias y los resultados obtenidos. En el ámbito de la salud esto se manifiesta en desigualdades en el acceso a los servicios, en la adecuación de la infraestructura para atender los problemas prioritarios, en las disparidades que se acentíºan principalmente entre las áreas rurales y las urbanas, en las áreas de concentración de la pobreza y en los grupos en situaciones desfavorecidas como las mujeres, los niños, los indí­genas, los jóvenes los ancianos, o en la población expuesta a mayores riesgos, con mayores cargas de enfermedad o con mayores niveles de exclusión social.

De ahí­ que a la par de nuestros esfuerzos por lograr avances regionales o nacionales, que han rendido frutos significativos, es necesario que pongamos especial énfasis en procurar que los beneficios sanitarios se extiendan a toda la población de forma equitativa.

Un paso crucial en esta dirección es hacer visible el problema de los rezagados, sacarlo a la luz pues ahora muchas veces queda semioculto detrás de los promedios. La medición de las desigualdades entre paí­ses y dentro de un mismo paí­s es el primer paso para poner luz sobre las diferencias y estimular la toma de decisiones que desencadenen acciones y estrategias destinadas a reducir y, eventualmente a eliminar, dichas desigualdades.

Por eso hemos dedicados muchos esfuerzos en la OPS, en conjunto con los paí­ses, durante los íºltimos meses, para impulsar el desarrollo e implementación de sistemas regulares de medición y de mecanismos de análisis sobre la presencia y distribución de las enfermedades en la población. Identificar y medir las disparidades en salud, así­ como adquirir conocimiento especí­fico sobre la salud de las poblaciones, identificando los grupos y áreas más crí­ticos, son requerimientos esenciales para diseñar y ejecutar programas de salud píºblica, que efectivamente respondan a las necesidades del desarrollo humano.

De este modo no solo lograremos seguir acumulando avances nacionales y regionales, sino que a la vez estaremos alcanzando resultados más equitativos y cerrando las brechas de salud que están afectando a la población menos protegida, como es mi compromiso personal y el de la Organización que hoy represento para el desarrollo y enriquecimiento de nuestras polí­ticas y programas de salud por el bienestar de los pueblos de las Américas.

Mirta Roses Periago



Integración entre Salud y Agricultura para el bienestar y la calidad de vida.

[20/06/2006]

Desde su creación la OPS ha dado gran importancia a la relación entre salud y agricultura. La producción sostenible de alimentos y el logro de la seguridad alimentaria y nutricional de los paí­ses de la Región son esenciales para eliminar el hambre y reducir la pobreza. A través de la mejorí­a de la producción de alimentos de calidad, se puede aumentar la disponibilidad de proteí­na animal, de frutas y vegetales, el ingreso familiar, las ofertas de trabajo en el medio rural y, en consecuencia, las condiciones de vida y de salud de la población.

La erradicación de la pobreza extrema y el hambre en América Latina y el Caribe, y en particular la eliminación de la desnutrición crónica en los niños menores de 5 años, constituyen compromisos dentro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y van unidos al desarrollo de las estrategias de atención primaria de salud y desarrollo local.

Biodiversidad, biotecnologí­a y desarrollo sostenible de la agricultura están í­ntimamente ligados con aspectos de salud píºblica.

La prevención y el control de enfermedades transmitidas por los alimentos y la protección del consumidor se han transformado en un nuevo reto para la salud píºblica en este inicio de siglo; la articulación entre salud y agricultura es indispensable para abordar la protección de los alimentos y asegurar su calidad e inocuidad a lo largo de toda la cadena productiva.

En los íºltimos 20 años se han descubierto numerosos agentes infecciosos que han pasado de las especies animales silvestres o domésticas al ser humano, dando origen a nuevas enfermedades (como el virus del Nilo, el SARS y la gripe aviar) o al incremento de enfermedades ya conocidas (encefalitis, leptospirosis, peste, rabia) llamadas genéricamente zoonosis. Se requiere de un trabajo integrado entre la salud animal y la humana, entre los expertos veterinarios y los médicos, para actuar en la prevención y en la protección de la salud píºblica.

La OPS ha venido impulsando el diálogo entre los dos sectores a través de la Reunión Interministerial de Salud y Agricultura (RIMSA) desde 1968. Igualmente se ha dado mucho énfasis a la integración de la Salud Humana y Animal con enfoque de Salud Píºblica, desde la formación de profesionales, hasta el desarrollo de sistemas de vigilancia, y la investigación y desarrollo de nuevas tecnologí­as.

Crecientemente se ha logrado una coordinación entre Agencias Internacionales como FAO, IICA, OIE, OIRSA, PMA, BID, Banco Mundial, OEA, UNICEF, y OPS/OMS para abordar de manera conjunta las relaciones entre salud y agricultura, reducir la pobreza rural, incrementar la disponibilidad de alimentos y reducir los riesgos y amenazas a la Salud de los habitantes en las Américas.

Los invito a visitar esta página de OPS Salud y Agricultura, e impulsar la construcción de alianzas para una vida mejor.

Mirta Roses Periago