La resistencia a los antimicrobianos es un proceso por el cual las bacterias desarrollan mecanismos que les permiten sobrevivir frente a sustancias que les dañan o causan la muerte.
La resistencia se relaciona con el uso de los antibióticos, y se incrementa significativamente el riesgo por el uso inapropiado. Pero además existen otros factores que incrementan la magnitud del problema, tales como el uso de antibióticos en agricultura y animales de consumo, y la fragilidad de los programas de Prevención y Control de Infecciones asociadas a la atención de salud.
Infecciones adquiridas en la comunidad
Las resistencias impactan en el tratamiento de las infecciones adquiridas en la comunidad; como ejemplo, las infecciones urinarias por Escherichia coli o las infecciones respiratorias por Streptococcus pneumoniae o Haemophilus influenzae pueden no responder a los antibióticos empleados de rutina y requieren la utilización de tratamientos más complejos y de mayor costo.
Infecciones adquiridas en los hospitales
Los patógenos multirresistentes son responsables de un aumento en la morbi mortalidad de los pacientes ingresados en los hospitales, y ocasionan gran aumento en los costos de salud por la prescripción de medicamentos más caros y la prolongada estancia hospitalaria. Además, estas infecciones hospitalarias afectan a los pacientes más frágiles, en las unidades de cuidados intensivos, oncología, neonatología, donde suelen ocasionar una alta mortalidad.
Contención de la resistencia
Las acciones principales para contribuir a la contención de la resistencia a los antimicrobianos son la prescripción adecuada, la educación comunitaria, la vigilancia de la resistencia y de las infecciones asociadas a la atención en salud, y el cumplimiento de la legislación sobre uso y dispensación de antimicrobianos.