| Países de las Américas están tomando acciones para reducir consumo de sal y salvar vidas |
Autoridades de la salud están solicitando a la industria alimenticia que reduzca el sodio en productos que van desde fideos instantáneos hasta pan.
Washington, D.C., 2 de noviembre del 2011 (OPS/OMS) — Un grupo de países de las Américas ha puesto en marcha iniciativas para reducir el consumo de sal en sus poblaciones y los expertos dicen que expandir estos esfuerzos a otros países podría salvar decenas de miles de vidas durante la próxima década.
Autoridades de la salud de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, Cuba, Estados Unidos, México, Surinam y Uruguay han emprendido iniciativas que abarcan desde campañas educativas y en los medios de difusión a la colaboración con los fabricantes de alimentos para mejorar las etiquetas con información nutricional y reformular los productos alimentarios para que contengan menos sal.
Representantes de gobernantes y expertos en reducción de la sal de las Américas se reunieron en la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en Washington, D.C., para analizar estos esfuerzos e instar a otros países a seguir el ejemplo.
"La reducción de la sal es una de las medidas de salud pública disponibles más eficaces en función de los costos", afirmó el doctor Norm Campbell, profesor de medicina en la Universidad de Calgary (Canadá) y jefe de un grupo de expertos sobre la sal y la salud convocado por la OPS. "Si otros países se unen a estos esfuerzos, podemos salvar decenas de miles de vidas en los próximos diez años", añadió.
Investigadores en Canadá han estimado que reducir el consumo de sodio un 10 % cada año en 18 países de América Latina, podría prevenir unos 593.000 eventos cardiovasculares y salvar alrededor 54.000 vidas. Los estudios indican que la reducción del consumo de sal a nivel de la población puede disminuir la prevalencia de las enfermedades crónicas relacionadas a un costo de entre US$ 0,04 y US$ 0,32 por persona al año.
Aunque la sal es esencial para el cuerpo humano, el consumo excesivo puede causar hipertensión, un importante factor de riesgo para ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y enfermedades renales. En las Américas, entre una quinta y una tercera parte de los adultos sufre hipertensión y, entre las personas de más de 80 años de edad, el porcentaje supera el 90%.
En la mayoría de los países de la región, la ingesta promedio de sal es considerablemente superior a la recomendación internacional de consumo de menos de 5 gramos de sal por persona al día. Por ejemplo, los brasileños consumen en promedio 11 gramos al día, mientras que los argentinos consumen 12 gramos, los canadienses 7,7 gramos, y los estadounidenses 8,7 gramos por persona al día.
El problema no sólo es la sal que se agrega a los alimentos al cocinarlos o en la mesa. En la mayoría de los países de las Américas, la proporción mayor de la sal alimentaria proviene de las comidas pre-hechas y los alimentos elaborados como el pan, las carnes procesadas, los cereales para el desayuno y los refrigerios.
"La mayoría de las personas no saben de dónde proviene la mayor parte de la sal que ingieren y cuán nociva puede ser para su salud", dijo el doctor James Hospedales, Asesor Principal de la OPS/OMS en materia de prevención y control de enfermedades crónicas. "La concientización y la modificación del comportamiento son importantes, pero las políticas y la acción para toda la población son clave si queremos que la opción saludable sea la alternativa fácil de elegir para las personas", agregó.
En Argentina y Chile, las autoridades sanitarias han trabajado con éxito con panaderías grandes y pequeñas para reducir el contenido de sodio del pan, una de las principales fuentes de sal alimentaria en ambos países. En Brasil, las principales asociaciones de fabricantes de comida han acordado reducir el contenido de sal en el pan preparado industrialmente en un 10% para 2014.
Otras actividades que están actualmente en marcha para reducir el consumo de sal en las Américas incluyen:
Persuadir a los fabricantes de alimentos a adoptar voluntariamente esas recomendaciones ha probado ser más fácil cuando los promotores pueden citar medidas similares ya emprendidas en otros países. Sin embargo, si esos esfuerzos fracasan, se justifica la reglamentación obligatoria, dijeron los expertos.
"Los fabricantes de alimentos preferirían tomar medidas voluntarias antes que afrontar una reglamentación", manifestó el doctor Hospedales. "Sin embargo, la posibilidad de cambios reglamentarios es un fuerte incentivo que debe seguir considerándose", indicó.
El Grupo Regional de Expertos de la OPS/OMS sobre la Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares mediante la Reducción de la Ingesta de Sal Alimentaria está constituido por destacados expertos en nutrición y enfermedades crónicas de universidades, dependencias gubernamentales e instituciones de investigación de América del Norte, Central y del Sur, el Caribe y Europa.
En la reunión, se analizaron los datos sobre la eficacia en función de los costos de la reducción de la sal y se examinaron las enseñanzas extraídas de las iniciativas de reducción de la sal actualmente en marcha en los Estados Miembros de la OPS/OMS.
Un grupo similar de expertos de la OPS/OMS exhortó en el 2007 a eliminar los ácidos grasos trans en los alimentos industriales procesados en toda América (véase el enlace).
La OPS se estableció en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. Trabaja con todos los países del continente americano para mejorar la salud y la calidad de la vida de las personas de las Américas y actúa como la Oficina Regional para las Américas de la OMS.
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