| Obstaculizados los esfuerzos posteriores al terremoto de Haití por falta de intercambio de información |
Washington, D.C., 13 de enero del 2012 (OPS/OMS). La respuesta humanitaria en masa con posterioridad al terremoto de enero del 2010 en Haití fue menos eficaz de lo previsto por deficiencias en la coordinación y el intercambio de información, así como por la indiferencia generalizada de los grupos internacionales hacia la autoridad del Gobierno de Haití, según se afirma en un nuevo informe de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS).
En el informe se llega a la conclusión de que para mejorar las futuras actividades de socorro en los países de bajos ingresos, la comunidad internacional debe ayudar a fortalecer capacidad de coordinación del gobierno como parte del apoyo a la reducción de riesgos y a los preparativos para casos de desastre.
En el nuevo estudio, publicado la víspera del segundo aniversario del terremoto del 12 de enero del 2010 (actualmente disponible en línea en inglés), se examinan los efectos sanitarios del terremoto y la eficacia de las actividades nacionales e internacionales de socorro en materia de salud.
El informe indica que los propios haitianos respondieron con rapidez y eficacia, lo cual permitió salvar muchas vidas antes de la llegada de la ayuda extranjera. Sin embargo, la respuesta nacional se vio gravemente limitada por la devastación de la capital del país y las repercusiones sobre el personal y los establecimientos gubernamentales.
El terremoto de una magnitud de 7,0 (en la escala de magnitud del momento sísmico) fue uno de los más perjudiciales de los últimos tiempos y dejó un saldo de más de 220.000 muertos, más de 300.000 heridos y cerca de 1,3 millones de habitantes forzados a desplazarse a albergues temporales, según se señala en el informe. Este resultado catastrófico fue consecuencia de factores tanto socioeconómicos como sísmicos: la vulnerabilidad de las viviendas y la construcción en Haití, el hipocentro poco profundo del terremoto (cercano a la superficie de la Tierra) y su proximidad al centro urbano más importante del país. Las zonas rurales de los Departamentos del Oeste y Sudeste también quedaron gravemente afectadas. “Cabe reconocer que Haití no estaba preparado para manejar una multitud de víctimas de ninguna clase. Pero ningún país ni sistema podría haber tenido una respuesta ordenada ante un desastre de esta magnitud que afectó al centro político, administrativo y económico del país”, indica el informe.
Por su parte, la comunidad internacional reaccionó con rapidez y generosidad con la movilización de un volumen masivo de recursos para prestar servicios de salud esenciales que se necesitaban con urgencia. Esto incluía ayuda valiosa de las autoridades y los establecimientos de salud de la República Dominicana así como de otros países del Caribe que mandaron ayuda en las primeras horas después del sismo.
No obstante, la eficacia total la ayuda internacional se socavó porque muchos actores extranjeros, incluso la mayoría de las ONG, trabajaron con mínima coordinación y con poco o sin ningún respeto a la autoridad del Gobierno de Haití.
“Una de las principales enseñanzas que pueden extraerse de nuevo del terremoto de Haití es que la coordinación solo puede ser eficaz si las autoridades nacionales (la Dirección de Protección Civil, el Ministerio de Salud y Población y otros ministerios sectoriales) cuentan con los recursos necesarios y asumen verdaderamente el liderazgo definitivo y la autoridad de coordinación”, afirma la doctora Mirta Roses, Directora de la OPS, en el prólogo del informe.
Una deficiencia fundamental de la respuesta fue la falta de intercambio de información entre diferentes proveedores de atención. Esto ocasionó fallas en la atención de seguimiento de los pacientes quirúrgicos, incluso de los amputados, y pérdida de oportunidades de atención especializada para las víctimas del terremoto. Por ejemplo, un centro de diálisis establecido para tratar a víctimas con lesiones por aplastamiento funcionó a solo 20 por ciento de su capacidad porque otros proveedores de atención ignoraban que existía. En el informe se recomienda que la recopilación y diseminación de una lista de establecimientos de salud y de los servicios que proporcionan debe ser una de las primeras prioridades en cualquier desastre futuro.
Entre otras lecciones y recomendaciones en el informe se encuentran las siguientes:
El informe indica que algunos resultados positivos a más largo plazo contribuyen a la reconstrucción y al desarrollo de Haití. Entre ellos están:
“El desastre provocó importantes cambios de mentalidad, comportamiento y actitud”, indicaron los autores del informe, Claude de Ville de Goyet, Juan Pablo Sarmiento y François Grünewald. “Compete a los haitianos y a la comunidad internacional asegurarse de que esos cambios perduren”.
Enlaces:
Contacto: Donna Eberwine-Villagran, Esta dirección electrónica está protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla , Tel. +1 202 974 3122, Móvil +1 202 316 5469, Gestión del Conocimiento y Comunicación, OPS/OMS – www.paho.org
|
|
|
Regional Office for the Americas of the World Health Organization |