| 30 Aniversario de la Erradicación de la Viruela en las Américas |
El legado de la erradicación de la viruela y la importancia del Fondo Rotatorio para la adquisición de vacunas de la OPS en la eliminación de enfermedades prevenibles por vacunación. Discurso de la directora en la celebración del 30 Aniversario de la Erradicación de la Viruela en las Américas.
[Washington, DC. 28 de septiembre de 2010.]

• El sueño de erradicar las enfermedades fue abrigado por primera vez por Edward Jenner, tras su intento exitoso de vacunación contra la viruela. Posteriormente, afirmó que la vacunación liberaría al mundo del azote de esta enfermedad. Hicieron falta 200 años para que la humanidad pudiera alcanzar este sueño.
• Indiscutiblemente, el programa de erradicación de la viruela fue un catalizador de la salud pública, en el cual la vacunación como mecanismo para prevenir enfermedades, creció rápidamente. La infraestructura desarrollada para apoyar las acciones de vacunación contra la viruela se convirtió en una plataforma de acción para la administración de otras vacunas de manera simultánea, expandiendo los servicios de salud, y dando inicio al desarrollo de la estrategia de atención primaria de salud y el sueño de “salud para todos”.
• Igualmente, la iniciativa de erradicación de la viruela sirvió de base para el desarrollo de los sistemas de vigilancia epidemiológica y la creación de mecanismos normativos que permitiese prevenir la propagación internacional de la enfermedad.
• En base al legado dejado por la experiencia de la erradicación de la viruela, la OPS tuvo la visión de organizar programas de salud, con objetivos específicos y de alcance supranacional. De esta manera, en 1977 surge el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) con el propósito de asegurar vacunas para 6 padecimientos prioritarios en ese momento: sarampión, poliomielitis, tos ferina, difteria, tétanos y tuberculosis.
• Un elemento fundamental para el desarrollo integral y el éxito de este Programa Ampliado de Inmunización ha sido la creación del Fondo Rotatorio para la compra de vacunas (FR), el cual inició sus operaciones en el año 1979. El Fondo Rotario como bien público, ha facilitado durante estos 30 años la disponibilidad oportuna de vacunas de alta calidad y a los precios más bajos a los Estados Miembros de la OPS.
• Con base en los principios de equidad, solidaridad, panamericanismo y transparencia, el Fondo Rotatorio ha tenido un papel crucial en favorecer el acceso equitativo de las denominadas nuevas vacunas, cuyo costo y sustentabilidad representaban grandes desafíos para los países de la Región. De esta manera, el Fondo Rotatorio refleja el gran espíritu y compromiso tesonero de los pueblos de las Américas para mejorar la salud de sus habitantes, y con ello el de todo el continente americano.
• Los conmensurables esfuerzos que los pueblos de las Américas emprendieron para el control y posterior erradicación y eliminación de las enfermedades prevenibles por vacunación tuvieron en el Fondo Rotatorio a su mejor aliado, por su apoyo oportuno y eficiente. Así, en 1994 las Américas se convirtió en la primera Región del mundo en erradicar la poliomielitis, y manteniendo ese compromiso tesonero los pueblos americanos luego, eliminaron el sarampión y están ahora ad portas de eliminar la rubéola.
• La misma determinación manifestada por los países de la Región en expulsar estas enfermedades de nuestro continente, fue también palpada con firmeza en los socios estratégicos de la Organización Panamericana de la Salud, quienes han contribuido al éxito abrumador de las iniciativas de erradicación y eliminación; y finalmente, a seguir forjando un sólido Programa de Inmunización dispuesto a continuar a hacer todo lo posible por aquellos a quienes hay que proteger de la enfermedad o mantener la salud.
• Como todos los organismos vivos que sobreviven y prosperan, el Programa de Inmunización ha experimentado varios cambios de forma, pero se ha desviado poco o nada de su mandato y finalidad originales. Es evidente, entonces, que el PAI está llamado a mantener los impresionantes logros obtenidos en el campo de las inmunizaciones, alentando a los pueblos americanos a no bajar la guardia, y a seguir escalando las nuevas cimas que se nos presentan en el día a día.
• “La enfermedad no conoce fronteras”; el virus salvaje de la polio y del sarampión continúan regándose contagiosamente en otras regiones del mundo, lo cual incrementan el riesgo de introducción de estos virus en nuestro continente. Tenemos que continuar con el legado emprendido tiempo atrás por generaciones, sectores, y naciones de seguir haciendo de las Américas un continente libre de polio y sarampión.
• Hago un llamado, entonces, a esa legión de trabajadores de salud que continúan trabajando duramente en las más desfavorables circunstancias, de seguir llevando el regalo de la inmunización a los lugares más remotos de este continente. En esta epopeya de la victoria contra las enfermedades prevenibles por vacunación, no debemos bajar la guardia con el afán de continuar llevando la salud a todos los pueblos del continente.
Para más información contactar, Diaz, Katia (WDC) y/o Oficina de la Dirección, Organización Panamericana de la Salud.
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Regional Office for the Americas of the World Health Organization |