PAHO Director Annual Report 2010


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PAHO Director Annual Report 2010

 "Promoting health, well-being, and human security in the Americas". PAHO Director, Dr. Mirta Roses presents the Annual Report 2010 to the Ministers of Health and other national health authorities of PAHO Member States during the celebration of the PAHO's 50th Directing Council.
[Spanish version]


Informe Anual de la Directora de la OPS 2010

"Promoción de la salud, el bienestar y la seguridad humana
en la Región de las Américas
".

  


Informe Anual de la Directora destaca la cooperación técnica de la OPS y el progreso de sus Estados Miembros en siete áreas de la seguridad humana: economía, alimentos, ambiente, personal, comunidad, política y salud. 

La esperanza es que estas experiencias inspiren y guien nuevos esfuerzos por los Estados Miembros de la OPS para garantizar que sus poblaciones gocen de la seguridad básica que merecen todos los seres humanos. 

-  Video introductorio a la presentación del Informe.

-  Informe Anual de la Directora 2010


* Dra. Mirta Roses Periago
    Directora
    Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) 

    Discurso de presentación del Informe Anual 2010.

(Washington, DC. OPS Oficina Regional.
50o. Consejo Directivo de la OPS.
62a. Sesión del Comité Regional de la OMS para las Américas.)

 

Es para mí un honor poder presentarles el Informe Anual del 2010, en el cual se resume la labor de la OPS desde finales del 2009 hasta principios del 2010, en cumplimiento de los mandatos que nos confiaran nuestros Estados Miembros.

El tema central del informe de este año es la “seguridad humana” y las maneras en que la cooperación técnica de la OPS contribuye a la seguridad de los pueblos de América.

Para la mayoría de las personas, seguridad significa tener un empleo estable, un lugar seguro para vivir, comida suficiente para sí mismos y sus familias, y vivir libres de agresiones y de miedo.

Velar por la seguridad humana, al igual que velar por la seguridad nacional o de la propiedad, es una responsabilidad fundamental de los gobiernos, y el cumplimiento de esta responsabilidad obliga no solo a la prevención de conflictos, daños y pérdidas, sino además a crear sistemas (políticos, sociales, ambientales, económicos y culturales) que brinden a las personas oportunidades y protección básica para llevar una vida productiva y digna.

Los graves acontecimientos de salud pública que tuvieron lugar en nuestra Región en el 2009 y el 2010 fueron un doloroso recordatorio de la importancia de la salud y la seguridad humana y de los vínculos que existen entre ellas.

El comienzo de la pandemia de gripe del 2009-2010 —la primera pandemia en 40 años— fue súbito, sorpresivo aunque esperado, y en muchos sentidos aterrador.

La pandemia fue una prueba de fuego, y en buena medida una validación, de los esfuerzos de preparación que la OPS ha apoyado en sus Estados Miembros en los últimos años.

El devastador terremoto de enero de este año en Haití nos mostró una vez más cuán frágil es la seguridad humana en un contexto de pobreza crónica y vulnerabilidad.

Estos eventos nos recordaron vívidamente que la seguridad humana es tan importante como la seguridad nacional o la seguridad de la propiedad.

La cooperación técnica de la OPS en este último año prestó apoyo a la seguridad humana en siete áreas principales: economía de la salud, seguridad alimentaria, ambiente, seguridad personal, seguridad de la comunidad, protección social y control de enfermedades.

Dado que estas áreas reflejan importantes factores sociales determinantes de la salud, estos componentes de la seguridad humana están estrechamente interrelacionados y requieren de una acción multisectorial para poder abordarlos con eficacia.

Quisiera referirme ahora a algunas de las actividades más destacadas que la OPS apoyó en nuestros Estados Miembros en el 2009 y el 2010 en cada uno de estos ámbitos de la seguridad humana.

Todos sabemos que la contracción económica mundial ha ejercido presión sobre el gasto social en los Estados Miembros de la OPS, lo que ha dificultado el mantener los presupuestos sanitarios y aún más aumentarlos como quisiéramos.

Durante el 2009 y el 2010, la OPS apoyó los esfuerzos de los Estados Miembros para hacer frente a estas presiones a través de soluciones financieras sostenibles, una distribución más equitativa de recursos escasos y la reorganización de los sistemas de salud a partir de un enfoque de atención primaria de salud.

Por ejemplo, la OPS colaboró con las instituciones y fondos de seguridad social para mejorar la gestión y la asignación de los recursos en el área de los servicios de salud usando un enfoque de atención primaria de salud.

Los resultados previstos incluyen la reducción de la demanda de atención hospitalaria, el aumento de la asistencia ambulatoria y domiciliaria, la detección y el tratamiento más tempranos de las enfermedades crónicas y la incorporación de la promoción de la salud en todos los niveles de atención.

La Organización apoyó las actividades de los gobiernos para aumentar el financiamiento de los sistemas nacionales de salud en 0,5% o más cada año hasta alcanzar una financiación equivalente a 4% o más del PIB.

La OPS también ayudó a crear un conjunto de servicios de salud garantizados, así como un marco para evaluar la repercusión de las inversiones en salud usando “cuentas satélite nacionales”.

En materia de seguridad alimentaria, la OPS trabajó con recursos del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia, de las Naciones Unidas, para enfrentar la crisis de hambre que siguiera a las sequías del 2009. La Organización apoyó la labor de departamentos prioritarios para mejorar la detección temprana, el tratamiento y el seguimiento de la desnutrición aguda grave mediante la implantación de protocolos, la capacitación del personal sanitario y el mejoramiento de la vigilancia y la notificación, incluida la notificación diaria obligatoria de casos. 

La OPS también apoyó proyectos financiados mediante el Fondo para el Logro de los ODM, patrocinado por el Gobierno de España, para mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de los niños y combatir la anemia en las embarazadas y los niños menores de 5 años, en el contexto de un marco de trabajo común diseñado por la Alianza Interagencial de las Naciones Unidas por la Nutrición y el Desarrollo.

En el área de la inocuidad de los alimentos, la OPS apoyó los esfuerzos para armonizar las leyes y reglamentos relativos a la inocuidad de los alimentos, así como sobre la inspección y el control de riesgos alimentarios, en el contexto de los tratados de libre comercio.

La Organización también prestó cooperación técnica para la formulación de las políticas y planes de inocuidad de los alimentos en el Caribe.

En materia de seguridad ambiental, la OPS colaboró con otros organismos de las Naciones Unidas para apoyar la elaboración de un “Atlas del riesgo ambiental de la niñez”, publicado en el 2009.

Según el atlas, los niños corren el riesgo de quedar expuestos a contaminantes ambientales, en especial aquellos que viven en zonas pobres sin acceso a servicios básicos de agua y saneamiento y están expuestos a productos químicos y desechos de origen agrícola o industrial.

Como actividad subsiguiente al atlas, la OPS está ayudando a elaborar un manual de procedimientos para combatir la contaminación ambiental, junto con instrumentos para detectar y responder a los problemas de salud conexos a nivel local. La metodología se diseminará para estimular la producción de otros atlas similares de riesgos ambientales.

La OPS movilizó recursos humanos y financieros del Gobierno del Canadá en apoyo a la vigilancia y protección epidemiológica de los trabajadores de salud y los participantes  durante la Quinta Cumbre de las Américas y la Reunión de Jefes de Gobierno de la Mancomunidad Británica de Naciones.

La Organización ayudó a movilizar un equipo de la Universidad de Columbia Británica del Canadá y de la organización Vancouver Coastal Health para llevar a cabo una evaluación rápida y proporcionar capacitación en vigilancia y control de agentes patógenos respiratorios.

Se suministraron recursos financieros a cada una de las autoridades sanitarias de la Región para ampliar la capacidad local para la salud ocupacional y la prevención y el control de infecciones.

La OPS apoyó los esfuerzos para abordar el problema de la violencia en el lugar de trabajo en el sector de la salud, incluidas la intimidación y otras formas de presión psicológica. Un estudio piloto indicó que 71% de los enfermeros y médicos de dos hospitales declararon haberse encontrado con pacientes o familiares violentos o amenazantes por lo menos una vez el año anterior.

La OPS colaboró con las autoridades sanitarias en la organización de talleres sobre la atención de salud mental para las personas afectadas por la violencia. Estos talleres, financiados con recursos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, se centraron en la atención integral de la salud mental basada en modelos comunitarios y de atención primaria y con enfoques de género y derechos humanos.  

Un participante en el programa de “Líderes en Salud Internacional” de la OPS comenzó un estudio sobre las características epidemiológicas de la violencia en los jóvenes de su país. Este estudio es una manera de responder a la incidencia cada vez mayor de los traumatismos relacionados con la violencia, especialmente en los jóvenes de 15 a 24 años de edad. Los resultados arrojarán luz sobre los determinantes de la violencia y sus consecuencias, a fin de aportar datos científicos para la formulación de políticas y los programas.

La OPS colaboró con otros organismos de las Naciones Unidas por intermedio del Programa Conjunto de Apoyo a la Seguridad Humana en varios países, con el apoyo del Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas para la Seguridad de los Seres Humanos.

El proyecto incluyó el fortalecimiento institucional de los municipios, la creación de redes de jóvenes y microempresas, y la prevención de la violencia por medio de las Ferias Expo Paz y marchas por la paz para movilizar a los jóvenes y a otros actores e instituciones locales.

La OPS también continuó su trabajo para reducir la violencia de género y prestó apoyo a la formulación de un plan nacional para la prevención y la atención de la violencia intrafamiliar, usando un enfoque integral que incluyó los sectores sanitario, educativo, judicial y la sociedad civil.

Este trabajo incluyó la incorporación de normas para abordar la violencia contra la mujer y la violencia sexual en el programa de salud familiar del Ministerio de Salud y el fortalecimiento de una red de acción contra la violencia de género.

En los países y territorios del Caribe Oriental, la OPS apoyó iniciativas para combatir el estigma relacionado con la infección por el VIH en los servicios de salud, reducir los obstáculos que impiden el acceso a los servicios y aumentar el acceso a las pruebas de detección del VIH.

La OPS continuó promoviendo la seguridad vial en el 2009 y el 2010, y publicó el primer Informe sobre el estado de la seguridad vial en la Región de las Américas y difundió el Informe sobre la situación mundial de la seguridad vial en importantes reuniones relativas a este tema.

La OPS proporcionó apoyo a los estudios sobre las repercusiones económicas de los traumatismos causados por accidentes de tránsito, y ayudó a analizar los datos sobre las defunciones y los traumatismos por accidentes de tránsito en las principales ciudades.

El acceso a los servicios de salud es un determinante principal de la salud y la seguridad humana. La OPS apoyó iniciativas para incorporar otros grupos poblacionales en los esquemas nacionales de protección social de la salud.

En el área de la seguridad de la comunidad, la OPS colaboró con las autoridades departamentales y nacionales para aumentar el acceso a la atención de salud y mejorar la calidad de vida y el estado de nutrición de las poblaciones desplazadas por la violencia o los desastres. Las actividades consistieron en formar equipos de salud móviles, generar datos básicos y facilitar acuerdos políticos y técnicos para integrar la salud en los programas municipales.

Las personas de las comunidades desplazadas recibieron capacitación en el cuidado y la gestión de entornos saludables, el manejo fundamental de las fuentes de agua y la prevención de enfermedades.

La OPS también prestó una importante cooperación técnica para reducir la mortalidad materna, en particular por intermedio del Centro Latinoamericano de Perinatología, Salud de la Mujer y Reproductiva (CLAP). Gran parte de este trabajo se centró en promover un método integral de salud sexual y reproductiva.

El apoyo de la OPS a las iniciativas de preparación para una pandemia durante los últimos años dio buenos resultados puesto que se logró una respuesta mejor a la pandemia de gripe por A (H1N1) en los Estados Miembros. La OPS trabajó para satisfacer la demanda abrumadora de cooperación técnica al movilizar rápidamente equipos interdisciplinarios de expertos por medio de la Red Mundial OMS de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos.

La ayuda de la OPS abarcó áreas como la vigilancia de las enfermedades respiratorias, el control de infecciones, el diagnóstico de laboratorio de la gripe y la comunicación del brote y los riesgos.

Además la OPS trabajó para garantizar el acceso de sus Estados Miembros a la nueva vacuna antipandémica. Tras una solicitud de los jefes de Estado de la Unión de Naciones Suramericanas, el Fondo Rotatorio para la Compra de Vacunas de la OPS inició un proceso de licitación consolidada en nombre de los países y territorios de la Región.

Para mediados del 2010, 23 países habían recibido más de 20 millones de dosis por medio del fondo. Además, varios países recibieron vacunas donadas por intermedio de la OMS o las adquirieron directamente de los productores. En consecuencia, la Región pudo vacunar a más de 200 millones de personas contra la gripe por A (H1N1), lo que representa casi la mitad de todas las personas vacunadas en el mundo.

Una de las tareas más importantes de la OPS a fin de promover la seguridad humana durante el último año fue su apoyo a Haití y Chile tras los terremotos que sufrieron.

En Haití, la OPS desempeñó una función crucial para la coordinación y la determinación de prioridades de los esfuerzos de socorro relativos al sector de la salud, como el organismo principal del Grupo de Acción Sanitaria organizado por las Naciones Unidas. La OPS apoyó los esfuerzos de socorro al reforzar la dotación en el país de 52 funcionarios permanentes con más de 60 expertos internacionales en gestión de desastres, logística, epidemiología, vigilancia, control de enfermedades transmisibles agua y saneamiento, salud neonatal, salud mental, rehabilitación y otras áreas.

La OPS estableció una oficina de campo en Jimaní, en la frontera con la República Dominicana, como un centro logístico y para brindar apoyo a los establecimientos de salud locales. El equipo del sistema de apoyo logístico LSS/SUMA de la OPS proporcionó una ayuda crucial en la clasificación y distribución de los suministros humanitarios desde Jimaní, el depósito PROMESS en Puerto Príncipe, los aeropuertos en la República Dominicana y Haití, y posteriormente desde la terminal portuaria de Puerto Príncipe.

Entre las contribuciones más importantes de la OPS se destaca la coordinación de los equipos de personal médico y los consultorios móviles provenientes del exterior. La OPS ayudó a las autoridades sanitarias haitianas a definir un paquete básico de servicios de salud que los consultorios móviles proporcionarían en forma gratuita, a organizar un sistema de derivaciones y a establecer un sistema de información para registrar las actividades de los consultorios.

Tras el terremoto de Chile, la OPS trabajó estrechamente con otros organismos de las Naciones Unidas como parte del equipo de coordinación de las Naciones Unidas a fin de brindar apoyo a la respuesta Chile ante el desastre. La OPS movilizó a expertos internacionales en materia de desastres, infraestructura hospitalaria, salud ambiental, salud mental y comunicación de masas para apuntalar la respuesta de Chile.
Además, la OPS coordinó la donación de 175.000 dosis de la vacuna contra la hepatitis A y 5.000 dosis de la vacuna antineumocócica, así como la compra de un centro de vacunación móvil y de equipos biomédicos y generadores eléctricos.

Un aporte fundamental de la OPS fue su apoyo a la elaboración y ejecución de un plan integral de salud ambiental, de un plan de acción sobre salud mental, y de una estrategia y un manual sobre la atención de personas discapacitadas después de los desastres.

En cuanto al futuro, la seguridad humana seguramente seguirá siendo un punto central de la cooperación técnica de la OPS, en particular dada la interdependencia cada vez mayor entre los pueblos y los países de la región, y en todo el mundo.

En este contexto, las diferencias entre las personas menos privilegiadas y las que son más afortunadas siguen creando una situación de inestabilidad inherente que debe abordarse al prestarse atención a todos los componentes de la seguridad humana, con especial énfasis en la reducción de las inequidades.

Uno de los mensajes clave del tema de la seguridad humana es que ninguna persona, familia, comunidad o nación puede estar completamente segura cuando la seguridad de otros corre grave riesgo.

Este es el mensaje que debemos repetir cuando abogamos por una inversión mayor en la salud pública, por el fortalecimiento de los sistemas de salud y por esfuerzos intersectoriales que aborden todos los componentes de la seguridad humana.

Entretanto, deseo agradecerles a ustedes, los representantes de nuestros Estados Miembros y centros colaboradores, así como a nuestros generosos donantes, su apoyo al importante trabajo que se describe en este informe.

Les aseguro que la OPS seguirá con sus esfuerzos por promover la salud como un factor clave que contribuye a la seguridad de los seres humanos, la comunidad y las naciones, y para mejorar la salud y la calidad de vida de todos los pueblos de las Américas.


La seguridad humana se refleja
en un niño que no muere,
una enfermedad que no se difunde,
un trabajo que no se elimina,
tensión étnica que no estalla en violencia,
un disidente que no es silenciado.

La seguidad humana no incluye inquietud
por las armas de fuego sino la inquietud por la
vida humana y la dignidad.

*Dra. Mirta Roses Periago
Directora
Organización Panamericana de la Salud

Para más información contactar, Diaz, Katia (WDC) y/o Oficina de la Dirección, Organización Panamericana de la Salud.



 

Last Updated on Tuesday, 28 September 2010 11:21
 

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