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San Salvador, 22 de julio 2011. Como parte del trabajo de la Comisión Interinstitucional Nacional para la Atención de Enfermedades Crónicas No Transmisibles (CIDEC) se instituyó un equipo de trabajo consultivo para el análisis del documento preliminar de propuesta de Política para Reducción del Consumo de Grasas Trans, esto con la finalidad de implementar hábitos saludables en la dieta de la población salvadoreña.
Las grasas trans pueden ser altamente peligrosas para el corazón y provocan el riesgo de desarrollar algunos tipos de cánceres. Además aumenta los niveles de colesterol malo y disminuye el colesterol bueno, aumenta los triglicéridos y los riesgos de enfermedades cardiovasculares.
Este tipo de grasa se encuentra principalmente en alimentos elaborados con grasas que han sido parcialmente hidrogenadas (industrializadas) para proporcionar a los alimentos mejores características organolépticas dándoles mayor frescura, textura y estabilidad. Entre esos productos está la margarina, repostería, panes, pasteles, sorbetes, chocolates, también se encuentran de forma natural en lácteos y grasas de animales rumiantes, pero en pequeñas cantidades.
Por consiguiente, un equipo de diferentes sectores tanto de universidades, sector productor de aceites, Defensoría del Consumidor, Asociación Salvadoreña de Nutricionistas y Dietistas (ASONDES) y de la sociedad civil trabajan conjuntamente con el Ministerio de Salud (MINSAL), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP) para establecer criterios que buscan reducir el consumo masivo de grasas trans y saturadas; estimular el consumo de grasas sanas e implementar un régimen alimentario saludable.
Todo esto en consonancia con la declaración de Río de Janeiro en 2008: “Las Américas libres de grasas trans”.
El cuerpo humano puede producir colesterol, pero sólo la grasa animal contiene colesterol dietético. Los consumidores deben sustituir grasa por aceite, para así reducir el consumo de ácidos grasos saturados y trans.
En Agosto de 2005, el departamento de salud y salud mental de Nueva York pidió a más de 20,000 restaurantes y 14,000 supermercados y proveedores de alimentos que se eliminen los aceites parcialmente hidrogenados de sus cocinas.
Y en julio de 2008, 12 Estados de igual manera que en Nueva York acordaron limitar los anuncios sobre alimentos ricos en ácidos grasos saturados y ácidos grasos trans, y no deben permitir que aquellos alimentos ricos en trans lleven leyendas que indiquen poseer bajas cantidades de ácidos grasos saturados.
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