| Abril 25, 2012 |
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EL
UNIVERSO
Paludismo disminuye,
pero es muy difícil erradicarlo
Hoy se
recuerda el día mundial de la lucha contra este mal, designado en el 2007 por
la OMS.
Desde el 2000
hasta el 2011 se redujeron en un 99% los casos de paludismo en el Ecuador, sin
embargo, aún se ve lejana su erradicación, según el Servicio Nacional de
Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores Artrópodos (SNEM).
El epidemiólogo de la institución, José Dávila, explica que aún falta más
organización intersectorial, que los gobiernos locales mejoren la
infraestructura sanitaria y que la población cambie sus hábitos de higiene.
Pues los mosquitos Anopheles, que transmiten el paludismo, se crían en agua
dulce de poca profundidad como los charcos, campos de arroz o en las huellas
que dejan los animales y los vehículos pesados.
También es indispensable la cobertura de servicios básicos. En Guayaquil, la
red de alcantarillado llega al 85% de la población, según la concesionaria
Interagua, y el 85,43% de los ciudadanos tiene cobertura de agua potable, según
el último Censo de Población y Vivienda, elaborado en el 2010 por el Instituto
Nacional de Estadística y Censos (INEC), aunque Ecapag, ente fiscalizador de la
concesión en el cantón, asegura que esa cifra es del 96,5%.
Además –dice Dávila– el hecho de que el país tenga un clima subtropical contribuye
a la proliferación del mosquito que transmite los parásitos del género
Plasmodium (de tipo falciparum y vivax). En el organismo los parásitos se
multiplican en el hígado e infectan los glóbulos rojos alterando el aporte de
sangre a los órganos. Esto produce fiebre, dolores de cabeza y vómitos, que
aparecen de 10 a 15 días después de la picadura del mosquito.
No obstante, la reducción de casos ha sido significativa y no solo en el país,
sino también en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que
entre el 2000 y 2010, en 43 de los 99 países con transmisión de paludismo la
disminución ha sido de más del 50%, mientras que en otros 8 países se han visto
tendencias a la baja del 25% al 50%. Se calcula que en el 2010 se produjeron
unos 216 millones de casos, de los que aproximadamente el 81% (174 millones de
casos) se registró en la región de África.
Nueva
muerte de un menor por el dengue en Manta
Tres casos
se registraron en menos de 24 horas, en una maternidad de Esmeraldas.
Se ha
denunciado la muerte de tres neonatos en un solo día, ocurridas en la
maternidad Virgen de la Buena Esperanza, en el sur de la ciudad. Funcionarios
no hablan del tema.
“Yo vi
cuando sacaron dos cuerpos”, dijo un habitante del barrio Propicia 1 al
referirse a la muerte de por lo menos tres neonatos, en menos de 24 horas del
pasado lunes, supuestamente en la maternidad Virgen de la Buena Esperanza, en
el sur de la ciudad de Esmeraldas.
Ninguna autoridad de salud confirmó o desmintió la versión de usuarios de esta
maternidad, donde funciona la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatología y
de Obstetricia del hospital Delfina Torres de Concha, que se remodela.
El médico Freddy Briones, director de la maternidad, dijo no tener autorización
del director de Salud de Esmeraldas, César Díaz, para emitir declaraciones.
Este a su vez se encontraba en reuniones, por lo que tampoco se obtuvo su
versión.
En la sala de Neonatología de esta maternidad, médicos y usuarios dijeron que
nadie había fallecido en las últimas 48 horas. No obstante, se confirmaron por
lo menos dos decesos en la sala de partos. “Conozco el caso de una paciente que
llegó de San Lorenzo (...), vino con sufrimiento fetal (problemas en el
embarazo que originan inconvenientes al nacer)”, dijo Briones sobre uno de los
casos de menores fallecidos. Dijo que necesita permiso para entregar copias del
área de Estadística sobre cuántos fallecimientos ha habido en esta maternidad
en los últimos días.
Jackeline Preciado Estacio contó que llevó a María Araceli Ortiz Ortiz a la
maternidad para que alumbrara, luego de que le dieron el pase desde San
Lorenzo. Afirmó que la gestante previamente se hizo un eco en una clínica
privada y se comprobó que su bebé estaba con vida. “No me dejaron entrar a la
maternidad; después me entregaron el cadáver dentro de una caja de cartón y
dijeron que el niño nació muerto. No hubo explicación de lo que pasó”, dijo
mientras veló por una hora el cuerpo del bebé afuera de la casa asistencial,
antes de llevarlo a sepultar en San Lorenzo.