| Agosto 29, 2012 |
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EL
COMERCIO
La falta de médicos
especialistas se complica en el Instituto Ecuatoriano de
Seguridad Social (IESS) por falta de un reglamento que obligue a los becarios a
devengar estas ayudas económicas.
Con 742 camas hasta diciembre del 2011, el Hospital
Carlos Andrade Marín (HCAM) es uno de los centros de capacitación médica más
completo e importante del país. Hoy cuenta con 173 residentes de posgrado,
quienes realizan su especialidad en ramas como cirugía, geriatría y otras.
Estas 173 becas le representan un egreso de
aproximadamen-te USD 3,5 millones por año al Seguro Social.
Este año, el HCAM solicitó a las autoridades del Seguro
Social que amplíen los cupos para acoger a 30 médicos más que deseen obtener un
título de cuarto nivel, ya que los residentes posgradistas permiten aliviar la
atención a pacientes en esta casa de salud.
La demanda de servicios médicos en el Seguro se ha
incrementado tras la ampliación de la cobertura de atención para cónyuges e
hijos menores de 18 años.
Pero un vacío jurídico impide desde hace cuatro años que
los becarios cumplan con sus convenios, en lo que se refiere a devengar las
becas. Esto consiste en prestar sus servicios al IESS como especialistas, una
vez graduados, durante dos años.
La
justicia ecuatoriana ha llevado a un médico a la cárcel por negligencia en el quirófano.
El traumatólogo Alfredo
Uquillas desde ayer cumple su condena de 2 meses por el
homicidio inintencional de Patricia
Chiriboga, quien murió el 2 de marzo de 2009, mientras se
sometía a una cirugía para eliminar su
hernia lumbar, en el
Hospital Metropolitano.
Pablo Roldán, esposo de la fallecida, ha impulsado la causa durante
más de tres años. "Es
la primera sentencia por negligencia médica", dice y
aunque la pena no le satisface, está contento de que el médico esté en prisión.
El esposo de la fallecida siempre tuvo a su favor el
informe de autopsia que indicaba que Patricia
tenía laceraciones en las venas aorta, cava e iliaca. Pero el equipo de
cirujanos de Alfredo
Uquillas no aceptaba la responsabilidad y empezó a culpar al
equipo de médicos que intentó reparar el daño.
"Fue
una lucha larga en el tiempo y con un costo elevado", diceRoldán.
La condena
de dos meses para el traumatólogo ya es una victoria, pues la
primera sentencia fue de apenas 8
días de prisión, por lo que familia de la difunta apeló y
consiguió que la Corte
Provincial de Pichincha incrementara el tiempo de la pena.
La familia intentó que la Corte Nacional de Justicia cumpliera con
el artículo 460 del
Código Penal, que señala que el homicidio inintencional se
sancione con una pena de 3
meses a 2 años de prisión. Este pedido, sin embargo, fue
desestimado.
El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS)
impulsa la construcción y el equipamiento de 16 hospitales sin contar con
informes legales y estudios completos.
De estos, 15 se prevé que sean para el IESS y,
recientemente, se sumó uno más que irá para la red pública del Ministerio de
Salud.
El proyecto fue presentado por la Agencia de Promoción,
Comercio e Inversión de Corea (Koptra) a Ramiro González, presidente del
Consejo Directivo del Seguro, el 3 de enero pasado.
Se trata de hospitales prefabricados (o modulares),
instalados con estructuras de acero y otros materiales como cemento, madera y
láminas de acero, lo cual acorta los tiempos de construcción. El precio del
contrato es de USD 166 millones, con financiamiento surcoreano a seis años
plazo y cero por ciento de interés.
El vocal de los empleadores al Consejo del IESS, Felipe
Pezo, teme que se apruebe un proyecto que considera “ incompleto, débil en
análisis, insuficiente en los informes y que incumple un sinnúmero de
requisitos previos”.
El proyecto para el fortalecimiento del Ministerio de Salud Pública
(MSP) en el Sistema Nacional de Sangre no “establece meta alguna”, según
el nuevo equipo técnico que lleva adelante el Programa Nacional de Sangre
(PNS), de esta Cartera de Estado.
Dicho proyecto fue aprobado por Senplades en junio del 2011 y su
ejecución se extiende desde esa fecha hasta diciembre del 2014 y opera bajo la
responsabilidad de la Subsecretaría Nacional de Gobernanza de la Salud Pública,
a cargo de Francisco Vallejo.
El 19 de agosto, este Diario publicó un informe en el que se dijo que el
país no está cumpliendo con la meta de llegar al 100% de donación voluntaria,
compromiso adquirido en la 48º Consejo Directivo de la Organización
Panamericana de la Salud (OPS), en octubre del 2008 y previsto dentro de la
propuesta inicial.
Según el MSP, la meta de implementar un plan nacional de donación
voluntaria se introdujo en junio del 2012 por el nuevo equipo técnico del PNS y
el logro de dicho plan se medirá después de completar su implementación en
diciembre del 2014.
De acuerdo con los informes del anterior equipo, liderado por el ex
viceministro Jara, para llegar al 100% de donación voluntaria se armaron
equipos de colecta de sangre en las siete zonas en las que se dividió el país.
También se realizó un estudio in situ de cuáles eran las necesidades
reales de cada unidad médica del MSP y se buscó donantes voluntarios en
empresas.
La propuesta inicial partió de las cifras del 2010, que señalan que el
1,2 de la población ecuatoriana dona sangre y que la recomendación de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) es del 2% al 5%. Pero el MSP señala que
la OMS en su página web, el 14 de julio del 2011, indica que: “…bastaría la
donación de un 1% de los habitantes para satisfacer en general las necesidades
básicas de sangre segura de un país”.
El MSP reconoce, además, que de los USD 59,7 millones presupuestados
para el Programa de Seguridad Transfusional se asignaron USD 19 731 441,42
millones, dinero que por la escasa capacidad de gasto y administración no se
ejecutó y, en diciembre del 2011, el Ministerio de Economía y Finanzas lo
retiró, en perjuicio de la población ecuatoriana.
Esta Cartera también resaltó que las 66 personas contrata-das para las
siete zonas del país, desde noviembre del 2011, tuvieron un costo mensual de
USD 93 692,56 y, por ocho meses de trabajo, el rubro total fue de USD 749
540,48, pero sin “resultados visibles”.
EL UNIVERSO
Desde el
lunes pasado no hay el antirretroviral raltegravir (para el tratamiento del
VIH) en el hospital de Infectología José Daniel Rodríguez Maridueña.
“Descontinuar el tratamiento antirretroviral por un solo día puede traer un
retroceso en la lucha contra el virus”, expresó con preocupación un funcionario
del centro, que prefiere la reserva de su nombre.
Él sostuvo que hace un mes y medio también se presentó escasez de tenofovir y
emtricitabina en este centro, aunque aseguró que fue por pocos días.
En tanto, los antirretrovirales efavirenz, lamiduvina y abacavir sí hay, pero a
unos pacientes les entregan para quince días y a otros para un mes.
A Isabel, quien prefirió no dar su apellido, le dieron los fármacos para 15
días. Ella vive con la enfermedad desde hace seis años, pero los
antirretrovirales se los recetaron desde hace dos meses.
En el hospital del IESS Teodoro Maldonado Carbo también se registró la falta de
los antirretrovirales kivexa y abacavir por seis semanas.
El desfase se debió –según Francisco Cevallos, director del hospital– a una reprogramación
anual del medicamento porque ellos tienen “medicinas presupuestadas para 1.200
pacientes, pero en lo que va del año ya hay 1.500. Alrededor de cinco pacientes
nuevos llegan al mes”, señaló.
Agregó: “Del hospital de Infectología nos envían a los pacientes afiliados,
entonces esos nuevos pacientes debemos incluirlos en el presupuesto, por eso el
desabastecimiento”.
No obstante, ayer llegó un contingente de medicinas que durarían unos tres
meses. En la tarde se inició la entrega de los antirretrovirales.
Escasez
de antirretrovirales en hospital del IESS e Infectología
Sin
Lamiduvina y Abacavir, dos medicamentos antirretrovirales para el tratamiento
del VIH, están desde hace seis semanas los pacientes del hospital del IESS
Teodoro Maldonado Carbo.
Los pacientes, que han presentado varias denuncias en la Defensoría del Pueblo, exigen que se
restablezca la entrega de los medicamentos pues temen una recaída en el
tratamiento.
La escasez de medicinas no solo afecta a este centro. En
el hospital de Infectología José Daniel Rodríguez Maridueña no hay desde este lunes
Raltegravir.
Una fuente de este hospital, que prefiere la reserva de su nombre, expresó su
preocupación porque hace un mes y medio también hubo otra falla de existencias
pero esa vez se trató de los antirretrovirales Tenofovir y Emtricitabina, aunque
fue por poco tiempo.
Se mostró contrariado por esta escasez porque descontinuar el tratamiento
antirretroviral por un solo día puede traer un retroceso en la lucha contra el
virus.
Aunque este medio trató de hablar con la Dirección Provincial de Salud para
conocer cuando se resolverá la escasez de antirretrovirales hasta este mediodía
nadie contestaba.