| Julio 5, 2012 |
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EL UNIVERSO
La
Federación Médica Ecuatoriana anunció protestas en contra de la medida desde el
sábado.
Pese a que
desde el 1 de julio rige la disposición de que el personal de salud debe
cumplir ocho horas laborables diarias, el Ministerio de Salud Pública (MSP)
prepara un reglamento de horarios especiales, que regirá en cada centro de
salud y hospitales públicos.
Según explicó en medios gubernamentales Andrés Cadena, director de Talento
Humano del MSP, los horarios se establecerán en función de la demanda de los
pacientes.
Por ejemplo, un médico podría laborar el domingo si se presenta alguna
situación particular en una localidad, como una feria, en la cual ese día la
población acude para recibir atención médica. En este caso los profesionales
tendrían libre el lunes.
La consulta externa y cirugías programadas también serían con base en la
necesidad del paciente. Si este debe esperar de viernes a lunes para una
operación, el médico daría el diagnóstico el sábado y el domingo se le haría la
cirugía.
Con este reglamento, también se efectuarán estudios especiales con el IESS para
verificar el mapa de riesgos, no solo de radiólogos, sino de profesionales que
prestan servicios en emergencia, los que trabajan en jornadas nocturnas en
hospitales de mayor complejidad o que laboran en subsuelos.
De esta manera se pueden lograr horarios justos, que busquen el bienestar de
los médicos, dijo Cadena. Los estudios técnicos deberán determinar cómo deberá
trabajar el médico para así precautelar la seguridad física y psicológica.
El documento regulará las jornadas de trabajo de los hospitales del sector
público como el Issfa (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social de las Fuerzas
Armadas), Isspol (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social de la Policía) y el
IESS.
Los problemas que enfrentan los médicos son diversos, desde físicos,
químicos-biológicos, ergonómicos y ambientales.
El rector de
la Universidad de Guayaquil, Carlos Cedeño Navarrete, espera que el Gobierno
esté dispuesto a dialogar sobre el manejo del Hospital Universitario. Dijo que
recientemente recibió un oficio del Ministerio de Salud Pública en que se le
solicita precisiones respecto a cifras estadísticas que ya había remitido al
organismo.
“Sería bueno que esas precisiones las dialoguemos para ir encontrando puntos de
unión, y si alguna dificultad hubiera, habría que socializarla”, dijo.
Cedeño prevé reunirse en los próximos días con la comisión universitaria que
discute el planteamiento del Gobierno de invertir recursos en el centro médico,
para aumentar su capacidad de 110 a 400 camas.
El rector comentó que aunque aún no se han efectuado propuestas concretas, en
el reciente oficio del Ministerio de Salud se hace un planteamiento de
compraventa.
“Eso es lo que la señorita ministra indica en su oficio, que eso es lo que le
ha entendido ella al presidente de la República; como si el Gobierno quisiera
comprar el Hospital Universitario”, añadió.
Mientras que, otra de las posibilidades que maneja el Gobierno, según Cedeño,
es la sesión del hospital en comodato.
La
organización se fundó en 1956 con 15 voluntarias. Hoy son 45 activas y 15 pasivas.
“Mami,
tienes que ser fuerte, debes estar bien para cuidar a mis hermanos. Yo tengo un
ejército de ángeles que me cuidan”. Esta frase marcó la vida de Ivón Calderón,
voluntaria de las Damas de Solca, quien estuvo presente en el momento en que un
niño, en sus últimos días de vida, se lo dijo a su madre para consolarla.
“Los niños te enseñan a ser valientes. Tú piensas que vienes a darles ánimo y
fortaleza para que luchen por su vida, pero son ellos los que te transmiten su
valentía. Es una lección de vida estar aquí”, dijo Calderón, quien ingresó al
voluntariado hace 16 años con la idea de ‘ayudar con amor’.
Pediatría es el área que Calderón escogió para brindar su apoyo no solo a los
niños sino también a los familiares. Afirmó que además de jugar y conversar con
los niños, a los padres se los escucha y se les da apoyo emocional.
Una de las experiencias más gratificantes en su voluntariado es haber cumplido
el sueño de Freddy, de 10 años, quien padece de cáncer en los huesos. “Él no
conocía el mar, su sueño era ir a la playa con su familia y nosotros se lo
cumplimos. Fue increíble verlo feliz. Se sacó la prótesis de la pierna y se
sentó en la orilla del mar. Son situaciones que te llenan de satisfacción”,
dijo Calderón.
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