| Mayo 26, 27 y 28, 2012 |
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EL
COMERCIO
28 de mayo
La laparoscopia es una
técnica que tiene riesgo
La lesión de los vasos sanguíneos es una de las
complicaciones que pueden surgir en las cirugías laparoscópicas. Los médicos
deben actuar con rapidez
Incisiones mínimas, recuperación rápida y menor tiempo en
el quirófano. Estas son algunas de las ventajas de las cirugías laparoscópicas
sobre las tradicionales. En el país, donde se contabilizan 300 cirujanos
dedicados a estas intervenciones, según la Sociedad Ecuatoriana de Cirugía
Laparoscópica, se utiliza esta técnica para extirpar vesículas y apéndices, corregir
hernias y en las cirugías bariátricas.
La laparoscopia, además de entrañar los riesgos de
cualquier cirugía, tiene complicaciones inherentes a la exploración que se hace
con una diminuta cámara y microaccesorios que son manejados desde fuera por los
cirujanos. Entre los problemas se cuentan la perforación de intestinos o de los
grandes vasos (aorta, vena cava e ilíacas) y las lesiones en las estructuras
propias de la cavidad abdominal como el hígado.
En el inicio de la cirugía hay riesgo tanto si el
cirujano introduce primero la aguja de Veress (que da paso al gas, generalmente
dióxido de carbono, que hincha el abdomen) o si se introduce directamente el
trocar (tubo que permite meter el laparoscopio y los otros artefactos
necesarios para maniobrar dentro de la cavidad).
Los cirujanos que se dedican a la laparoscopia han
aprendido técnicas y tienen herramientas para reducir el riesgo en el abordaje.
“A veces es más seguro hacer la punción por el lado izquierdo del tórax, donde
no está el hígado, o utilizar trocares con puntas automáticas que se detienen
después de perforar la aponeurosis (una variedad de tendón que une los
músculos) y el peritoneo (membrana que envuelve la mayor parte de los órganos
del abdomen) y no dañan los órganos”. Esto lo explica Mercedes Almagro,
cirujana con experiencia de 11 años en operaciones laparoscópicas y experta en
corregir hernias con esta técnica quirúrgica.
La niña de apellido Payo y sus convulsiones son el centro
de la discusión de un grupo de médicos del Hospital Eugenio Espejo. De la
paciente solo se sabe que tiene 11 años y calcificaciones en el cerebro, según
las tomografías.
La discusión se hace en una sala en penumbra, donde se
proyectan las imágenes del cerebro de la niña. Parece una escena de la serie
estadounidense ‘Dr. House’, en que cuatro médicos de Nueva Jersey discuten a
puerta cerrada el diagnóstico de un paciente. Pero la diferencia en el Hospital
Eugenio Espejo de Quito es que los médicos no se pueden dedicar a un solo
enfermo.
La sala en penumbra está atiborrada de los residentes del
hospital quienes, aunque ya dejaron la facultad y tienen el título de Médico
General, permanecen tres o cuatro años en un hospital para alcanzar su título
de especialidad. Estos médicos tienen treinta y pocos años y utilizan una letra
y un número para identificarse: R, por residente, y 1, 2, 3 ó 4, según el año
de especialización.
Mariela Mosquera, una R-2, es la que expone el caso de la
niña Payo. Ella es una de los siete estudiantes de Radiología de la Universidad
Central que rotan por el Eugenio Espejo y parte de su calificación dependerá de
los casos clínicos que escoja para exponer.
El sonido de las tijeras no cesó la mañana y tarde de
hoy, en el Parque El Paraíso de Cuenca. Allí se ubicaron dos carpas de
tonalidad verde. Con el objetivo que las familias donen su cabello a favor de
los enfermos de cáncer.
Lucía Lituma era una de las seis estilistas, que en forma
voluntaria llegó apoyar esta iniciativa impulsada por la organización Familias
Unidas por la Enfermedad (FUPEC). La agilidad de sus manos se revelaba en el
movimiento de las tijeras, que cortaban la cabellera de Alexandra Neira de 27
años.
Ella fue una de las primeras cuencanas que a las 10:00 ,
se dio cita para donar su cabello. Neira tenía un brillo particular en sus ojos
cafés “estoy emocionada que con mi contribución ayudaré, a que una niña o
señora sonrían”.
Neira quien mira fijamente la bolsa de plástico en la que
era guardado su cabello lacio de color castaño, dice que su motivación nació a
raíz de que a su amiga Gabriela, le detectaron Cáncer.
Esta cuenca llegó con María José Escandón, quien lucía
una cabellera de 35 centímetros de largo. Su objetivo fue que le corten la
mayor cantidad de pelo, para que se beneficien las personas que padecen cáncer.
Según Silvia Zavala de FUPEC, el objetivo de la campaña
de donación de cabello, busca realizar 60 pelucas, para niñas y señoras que
padecen de Cáncer y reciben quimioterapia en el Hospital Regional Vicente
Corral Moscoso.
Zavala explica que se requiere que cuatro personas donen
su cabello para hacer una peluca. Por unos segundos ella se queda en silencio y
se le escucha que su hermano Holger de 48 años, padece de cáncer de colón.
27 de mayo
A USD 54 895 asciende el robo ocurrido el sábado
en la farmacia institucional del Hospital de Especialidades Eugenio Espejo.
Las autoridades de este nosocomio llegaron a un acuerdo con las casas
farmacéuticas que distribuyen la medicación para el tratamiento del cáncer con
la finalidad de cubrir el déficit inmediatamente, y evitar que los pacientes
sufran las consecuencias de este reprochable hecho.
111 soluciones inyectables, 11 soluciones para infusión y 10 unidades de polvo
para inyección se llevaron los delincuentes tras agredir al personal de
servicio y seguridad. Sin embargo, la acción oportuna de la Policía Nacional y
la propia seguridad del Hospital evitaron que el perjuicio fuera mayor, ya que
los hampones alcanzaron a sacar una maleta pequeña de las cuatro en las que
pensaban llevarse la medicación.
El hecho, así como la lista de medicamentos robados que son de difícil
comercialización, ya están en conocimiento de las autoridades pertinentes.
Incluso, la Sociedad de Oncología se ha sumado en este esfuerzo, que integra
una red para detectar el intento de venta en el país. En ese sentido, pedimos
también a la ciudadanía mantenerse alerta y denunciar alguna actividad
relacionada con este ilícito.
Por otro lado, nuestros pacientes deben sentirse tranquilos pues sus
tratamientos no serán interrumpidos gracias a un acuerdo al que llegaron los
directivos del Hospital y las farmacéuticas. Los detalles se tratarán este
lunes 28 de mayo, a las 09:00.
Mientras desliza su mano por la pared se topa con la cama en donde
reposa Mireya, su mamá. “Tengo 23 años”, dice casi balbuceando. La joven
permanece inmóvil, con la mirada fija en el techo. No camina, no come por sí
sola, usa pañales y olvidó cómo escribir.
Cuando Santos Ríos, su padre, recuerda el 1 de julio del 2009 tiene
sentimientos divididos. Fue el día en que nació su primera nieta. Y fue cuando
la vida de su hija mayor cambió drásticamente. “Fue por una cesárea y me la
entregaron como un vegetal”.
Antes de la cirugía la vida de Mireya transcurría con normalidad.
Cursaba el segundo año de Educación en la Universidad de Guayaquil y trabajaba
en una fundación. Su padre prefiere recordarla sonriente, como en las viejas
fotos que sostiene en su mano.
La presunta falta de atención a Roberto Quimís, el joven que falleció el
27 de abril después de recorrer nueve centros médicos en Guayaquil, motivó un
operativo de control a clínicas y hospitales públicos de la ciudad.
El primer sitio inspeccionado por las autoridades de Salud del Guayas fue
la clínica San Gabriel, en el sur. El sitio fue clausurado el 16 de mayo, ya
que según el informe de control se habría encontrado una medicina caducada en
el quirófano. El caso ahora es investigado por la unidad de Procesos Especiales
de la Dirección de Salud del Guayas.
Las autoridades también habrían detectado ciertas irregularidades en
cuanto a la falta de equipos básicos para el funcionamiento del área de
Emergencia. Ese fue uno de los centros por donde pasó Quimís.
La semana pasada, los propietarios de la clínica acudieron a una
audiencia en la Comisaría de Salud. En la reunión presentaron varias pruebas
que por ahora son analizadas, según el comisario Jack Dieb.
El funcionario explicó que se trata de verificar si el centro cumplió
con lo establecido en la Ley Orgánica de Salud. “Los centros médicos deben
cumplir con todo lo que dice la ley: quirófanos en buen estado, equipados,
cumplir las normas sanitarias”.
Según el anuario de estadísticas hospitalarias del Instituto Nacional de
Estadísticas y Censos (INEC), hasta el 2010 el país contaba con 780
establecimientos médicos (públicos y privados). Solo en la Costa funcionan 391
centros de este tipo.
EL UNIVERSO
28 de mayo
Al recibir
tu cédula no te niegues a donar.
El artículo
29 de la Ley Orgánica de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células,
aprobado en marzo del 2011, establece el principio de ‘Voluntad Presunta’, es
decir, todos los ecuatorianos y extranjeros residentes en el país, mayores de
18 años, al fallecer serán considerados potenciales donantes a menos que en
vida hubieran expresado su voluntad contraria.
La doctora Diana Almeida, directora del Organismo Nacional de Trasplante de
Órganos y Tejidos (Ontot), revela que las cifras del Registro Civil dan cuenta
que el 5% de personas que sacan la cédula muestran una voluntad negativa a la
donación y el 95% ha aceptado ser donante.
“La gente ya empieza a hablar de este tema. El primer paso para acceder a la
donación es que expresemos a nuestras familias que deseamos ser donantes”,
menciona.
En lo que va del 2012 ya se han realizado 209 trasplantes gracias a la
solidaridad de los ecuatorianos.
“La ley es solidaridad. Muchos de los que esperan un órgano sano son niños
pequeños que nacen con daños renales”, explica Almeida.
La doctora Candela Cevallos, coordinadora de la Unidad de Trasplantes del
hospital Luis Vernaza, señala que la donación es el mayor acto de solidaridad,
sin embargo, no todos podemos hacerlo.
27 de mayo
Normas de
salud y Constitución no garantizan atención médica
Aprieta con
fuerza una estampita de Narcisa de Jesús en la mano. María Tapia Delgado, de 52
años, no se cansa de rezar y agradecer por hallar la atención médica que le
salvara la vida el pasado viernes 11 de mayo, tras sufrir una crisis cardiaca.
Pero antes de ser atendida en la clínica Guayaquil había vivido un calvario de
tres horas en busca de cama y un especialista. Escuchó negativas de hospitales
públicos, supuestamente equipados para atender la emergencia, el Sagrado
Corazón de Jesús en su natal Quevedo; el Martín Icaza, en Babahoyo; y el Abel
Gilbert Pontón, también llamado Guayaquil, ubicado en esta ciudad.
Aún débil, sentada al lado de la cama 9 de la Unidad de Cuidados Coronarios de
la clínica, María recuerda las excusas que le habían dado. “En el hospital de
Quevedo solo me pusieron oxígeno y me derivaron al Guayaquil, porque no tenían
equipos, en el camino, llamaron al hospital de Babahoyo y dijeron que no había
camas y tampoco doctores porque era feriado (a un día del Día de la Madre)”,
comenta aún admirada la paciente, para quien fue más sorpresa escuchar el mismo
argumento en el hospital Abel Gilbert, donde ni siquiera la bajaron de la
ambulancia; señala que en ese momento sintió que moriría.
Solo le ofreció una silla de ruedas para que espere hasta el lunes, para ver si
hasta ese día se desocupaba alguna cama.
26 de mayo
Misión extranjera
devolvió esperanzas a 23 menores
Usar zapatos
es uno de los anhelos de Julexi Vera, de 3 años, quien por padecer pie
equinovaro (malformación en pies y rodillas) desde su nacimiento no lo ha
cumplido.
“Ella se desespera al ver zapatos, ve a sus hermanos que los usan y ella
también quiere, pero el médico me recomendó que no le compre, porque no puede
usarlos”, comentó su madre Consuelo Zurita, quien espera que su hija pueda
hacerlo en los próximos días, luego de la operación que le practicó, el martes
pasado, la delegación de médicos norteamericanos Project Perfect World, en el
Hospital de Niños Roberto Gilbert Elizalde.
Los médicos extranjeros operaron gratuitamente, durante la semana pasada, a 23
menores. Cuatro de ellos de la columna vertebral; trece, de ortopedia (cadera,
rodilla y pie equinovaro); y seis pacientes para cirugía de manos. Los
profesionales trajeron equipos e instrumental médico para las cirugías.
Para la pequeña Julexi será su segunda intervención. Al año de nacida la misión
le operó un pie y la rodilla. En esta visita, los médicos le operaron el otro
pie. Su padre, José Vera, expresó que cuando nació su hija le cotizaron la
cirugía en $ 5.000 en otras casas de salud. “No estaba en condiciones de cubrir
esos gastos por mis bajos recursos”, comentó el oriundo de Naranjito, que
labora como obrero.
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