En América Latina y el Caribe cerca de 120 millones de habitantes son jóvenes y una cuarta parte de ellos vive en el campo, constituyéndose en un actor estratégico para el desarrollo de los territorios rurales. La juventud rural representa el futuro de la sociedad, pero es, sobre todo, su presente. En los territorios rurales, los hombres y mujeres jóvenes son hoy ciudadanos mejor formados y con mayor conexión con el mundo externo; pero con frecuencia, siguen enfrentando barreras que impiden su plena participación económica, social, cultural y política.