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Los buenos hábitos disminuyen la obesidad infantil

En la actualidad son muchos los niños que pasan más tiempo frente al televisor, el ordenador o la videoconsola que haciendo ejercicio u otras actividades que ayuden a evitar la obesidad infantil. Las ajetreadas familias de hoy tienen menos tiempo libre para preparar comidas saludables, nutritivas y caseras, y recurren a las comidas rápidas, lo más fácil.

Según la nutricionista de la Universidad Nacional de Colombia Sandra Guevara, desde la gestación es importante seguir paso a paso variables como la correcta alimentación de la madre y la ganancia de peso del bebé, pues se ha demostrado que el bajo peso de los niños al nacer indica que estos podrían tener alteraciones hormonales futuras.

Además, se deben identificar los antecedentes familiares, pues también se ha demostrado que un niño puede padecer obesidad si sus padres son víctimas de este mal. Si sólo uno de los padres tiene la condición, existen probabilidades del 25 al 50 por ciento que la enfermedad se extienda a sus hijos; de ser ambos, se habla de un 75 por ciento de probabilidades, indicó la experta.

Es importante mencionar que en los primeros seis meses el niño únicamente debe recibir leche materna y, después de esta etapa, se van incluyendo alimentos complementarios como frutas, verduras, cereales y carnes, de acuerdo con las indicaciones del pediatra.

Factores de riesgo

La Organización Panamericana de la Salud, OPS, recomienda que un niño menor de dos años no vea televisión, pues existe una relación muy importante entre la inactividad física y la obesidad.

A esto se suma que mientras ellos ven televisión o están frente al computador o a los videojuegos consumen alimentos de alta densidad energética, como productos de paquete, gaseosas y golosinas en general.

Por su parte, la especialista dijo que tampoco se puede pretender que los niños coman una cantidad de alimento similar a la de un adulto. "Las mamás caen en el error de servirles como si fueran personas mayores y esto los fuerza a comer más de lo que deben".

¿Cómo diagnosticar la obesidad infantil?

"Los nutricionistas nos basamos en parámetros de la Organización Mundial de la Salud, OMS. Hay que tener en cuenta que conforme el niño gana cierta cantidad de peso, así mismo se debe ver reflejado en su crecimiento", afirmó Guevara.

Cuando los niños tienen un abdomen prominente o abultado o cuando las niñas de siete u ocho años desarrollan senos pequeños, son señales de alarma, pues, en el último caso, se debe tener en cuenta que la obesidad está relacionada con el desarrollo temprano.