Las emergencias y desastres ocasionan daños variables a la población, sus bienes y su entorno. Cualquiera que sea el impacto, la prioridad siempre será el proteger la vida y el bienestar de las comunidades afectadas y reducir el sufrimiento humano. El costo social, económico y ambiental es enorme y sus repercusiones se pueden ver durante muchos años después de los desastres, particularmente cuando los establecimientos de salud dejan de funcionar precisamente cuando más se les necesita.


