El consenso con la industria alimentaria para la producción de alimentos más saludables –con menor contenido de sal o de grasas trans, por ejemplo–, y en este último caso la modificación del Código Alimentario Argentino; la promoción de ambientes libres de humo –que quedó establecida para todo el territorio nacional a partir de la promulgación de la Ley de Control de Tabaco en junio pasado– y el fomento de la actividad física, son algunas de los avances que el gobierno argentino expondrá en la Cumbre de Naciones Unidas sobre enfermedades no transmisibles que se realizará el 19 y 20 de septiembre en Nueva York.
En Argentina, el 53,4 por ciento de la población tiene sobrepeso, y aumentaron la obesidad y el sedentarismo, según estableció la II Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada por la cartera sanitaria en 2009. Esta situación obedece a hábitos poco saludables como el escaso consumo de frutas y verduras –sólo el 4,8 por ciento consume diariamente 5 porciones, como recomienda la OMS– y a la inactividad física, que pasó de un 46,2 por ciento en 2005 a un 54,9 por ciento en 2009.
Ante este panorama, la cartera sanitaria informó que puso en marcha la “Estrategia Nacional de Prevención y Control de Enfermedades Crónicas No Prevenibles”, basada en cuatro ejes fundamentales: el desarrollo de políticas públicas; la promoción de la salud a través de acciones territoriales; el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y el mejoramiento del control de estas patologías en los servicios de salud.
En este sentido, a través del Plan Nacional Argentina Saludable, el enfoque se orientó a tres áreas específicas que están vinculadas al control del tabaco, la alimentación saludable y la promoción de la actividad física.


