Enfermedades Desatendidas

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Las enfermedades desatendidas tales como la lepra, filariasis linfática, esquistosomiasis, geohelmintiasis, oncocercosis, enfermedad de Chagas, leishmaniasis, fascioliasis, teniasis/cisticercosis, y rabia, continúan siendo problemas de salud pública en la Región. La falta de vacunas para la mayor parte de estas enfermedades, la falta de priorización de las mismas como problemas importantes de salud pública, y los determinantes sociales y ambientales que las caracterizan profundiza esta problemática. Sin embargo, existen intervenciones para su prevención, control, tratamiento, vigilancia y eliminación que son, en la mayoría, de bajo costo y efectivas, y se cuenta con pruebas de diagnóstico y tamizaje sensibles y rápidas, con tratamientos seguros y altamente efectivos para su administración masiva.

La carga combinada de las enfermedades desatendidas en Latinoamérica y el Caribe incluye una gran cantidad de población en riesgo de sufrir infecciones intestinales por helmintos transmitidos por el contacto con el suelo (13 millones de preescolares y 33 millones de niños en edad escolar), esquistosomiasis (hasta 25 millones de personas), tracoma (hasta 50 millones de personas), filariasis linfática (9 millones de personas), y oncocercosis (500,000 personas); cerca de 8 millones de casos de enfermedad de Chagas, 48,000 casos de lepra y millares de casos de leishmaniasis visceral y cutánea. Las enfermedades desatendidas contribuyen al círculo vicioso de la extrema pobreza en la medida en que impactan adversamente el desarrollo del niño, el embarazo y la productividad de los trabajadores. En algunos casos, también representan un legado viviente de la esclavitud, por cuanto cuatro de dichas enfermedades fueron introducidas en la Región a través del comercio de esclavos, situación que aún hoy afecta a millones de personas de descendencia africana, así como grupos indígenas, y otros grupos de población vulnerable tales como mujeres y niños que viven en condiciones de extrema pobreza, residentes de tugurios y poblaciones rurales pobres.

A través de la aprobación de la resolución CD49.R19 en 2009, la OPS y sus estados miembros se comprometieron a eliminar o reducir las enfermedades desatendidas y otras infecciones relacionadas con la pobreza, las cuales cuentan con herramientas lo suficientemente efectivas para que estas enfermedades dejen se ser consideradas problemas de salud pública en la Región para el año 2015. En este marco, el proyecto con AECID se desarrollará para cumplir con los siguientes objetivos,

- Brindar cooperación técnica continua a los gobiernos de la Región para el desarrollo de planes nacionales de acción para el control y eliminación de las enfermedades desatendidas
- Desarrollo de planes de acción nacionales o locales incluyendo las áreas prioritarias de países seleccionados, y otras donde las intervenciones puedan tener un impacto a corto o mediano plazo
- Apoyar el diseño de encuestas nacionales para determinar prevalencia e intensidad de infección de geohelmintiasis, esquistosomiasis, filariasis linfática y tracoma, siguiendo los lineamientos de OPS/OMS
- Fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica y los sistemas de información en salud

Los países cubiertos por este proyecto son Bolivia, Brasil, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Guyana, Haití, México, Perú, Santa Lucia, Surinam, Colombia, El Salvador, Honduras, Belice, Panamá y Venezuela. Las actividades serán coordinadas a través del equipo Regional de Enfermedades Desatendidas, parte del proyecto de Enfermedades Transmisibles (CD), del área de Vigilancia de la Salud y Prevención y Control de Enfermedades (HSD).

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