Reglamento Sanitario Internacional

RSI

El contexto mundial actual en donde la globalización, reflejada por un mayor volumen de comercio y viajes, así como el cambio climático y otros avances tecnológicos, han provocado una mayor diseminación de enfermedades transmisibles y el incremento otros riesgos de origen no infeccioso. Dichos riesgos conllevan una considerable consecuencia para la salud pública y la economía de los países a nivel mundial. Los países miembros de la OPS/OMS reconocen que la responsabilidad para protegerse contra dichos riesgos es compartida por todos. En el año 2005 se adoptó la versión revisada del Reglamento Sanitario Internacional (RSI), el cual entró en vigencia en junio de 2007. El RSI marcó un cambio drástico de paradigmas de la salud pública internacional, reconociendo que la seguridad sanitaria internacional está basada en una fuerte infraestructura de salud nacional conectada a un sistema global de alerta y respuesta.

El RSI constituye el marco de referencia con carácter vinculante para los Estados Parte y la OMS y está orientado a minimizar las consecuencias económicas de riesgos potenciales para la salud pública. Lo anterior se logra a través de los esfuerzos colectivos para asegurar una gestión adecuada de los riesgos, mediante la detección temprana, evaluación, control y comunicación de los mismos, así como a través del establecimiento y mantenimiento de capacidades básicas para la vigilancia y la respuesta, a nivel nacional y sub-nacional. Estas capacidades incluyen el fortalecimiento de las capacidades de vigilancia y respuesta en puertos, aeropuertos y pasos fronterizos.

Brotes causados por enfermedades emergentes, tales como la pandemia de influenza H1N1 2009, re-emergentes, como el cólera en Haití y otros países de la Región, enfermedades endémicas con potencial epidémico o pandémico, tales como dengue, peste, fiebre amarilla e influenza, o eventos asociados con riesgos de origen no infeccioso tales como el derrame de petróleo en el Golfo de México, continúan siendo retos para los sistemas de salud de la región, y muestran sus debilidades. La pandemia de influenza H1N1 2009 fue la primera oportunidad en donde se aplicaron casi todas las disposiciones del RSI, y dio la oportunidad para evaluar sus beneficios y funcionamiento. A través del RSI, los países se han comprometido a alcanzar un mínimo de capacidades básicas para la vigilancia y respuesta ante riesgos potenciales para la salud pública, pero se reconoce que, a la fecha, ningún país ha alcanzado dichas capacidades, y el esfuerzo necesario para lograr dicho objetivo es muy grande. Además, las capacidades de vigilancia y respuesta son objetivos que, una vez alcanzado el mínimo, deben mantenerse y mejorarse de forma permanente, para ajustarse a las nuevas necesidades que los países y el nuevo contexto mundial puedan presentar.

El proyecto de cooperación de AECI con la OPS se desarrolla alrededor de las siete áreas de trabajo elaboradas en el documento “Áreas de trabajo para la aplicación del RSI (2005)”, y detalladas a continuación: impulsar alianzas mundiales, regionales y nacionales; fortalecer los sistemas nacionales de vigilancia, prevención y control y respuesta a las enfermedades; fortalecer la seguridad sanitaria en los viajes y los transportes; fortalecer los sistemas mundiales de alerta y respuesta de la OMS; fortalecer la gestión de riesgos; respaldar los derechos, obligaciones y procedimientos, y realizar estudios y vigilar los progresos realizados.

La propuesta toma en cuenta la experiencia acumulada por los países y por la OPS/OMS desde la puesta en marcha del RSI en el 2007 así como las necesidades y retos expresados por los países durante varias reuniones nacionales, regionales, y subregionales convocadas para respaldar la aplicación del Reglamento y los resultados del monitoreo anual de los progresos en la implementación del Reglamento. Las áreas de trabajo prioritarias en las que se enfoca esta propuesta son las siguientes:

- Fortalecer los sistemas nacionales de vigilancia, prevención y control y respuesta a las enfermedades;
- Fortalecer la seguridad sanitaria en los viajes y los transportes;
- Fortalecer los sistemas mundiales de alerta y respuesta de la OMS;

El alcance de esta propuesta es regional. Las actividades serán coordinadas a través del proyecto Reglamento Sanitario Internacional, Alerta y Respuesta y Enfermedades Epidémicas (IR), del área de Vigilancia de la Salud y Prevención y Control de Enfermedades (HSD).

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