Fortalecimiento de los programas de VIH/TBC y malaria y enfermedades desatendidas

Photo: Jane Dempster © PAHO

Hacia el final de 2010 había en América Latina y el Caribe más de 2 millones de personas viviendo con VIH; de éstos, se estima que 57.500 son niños y niñas (ONUSIDA, 2011). En el año 2009 se produjeron en la región 109.000 infecciones, de las que más de 6.000 se debieron a transmisión vertical. En América Latina las mujeres representan el 30 % de las personas infectadas, mientras que en el Caribe alcanzan el 50 %, con las implicaciones que esto supone para la transmisión materno-infantil de la infección.

Desde la introducción del tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARGA) en 1996, la provisión de tratamiento antirretroviral (TAR) se ha ido extendiendo por toda la región, alcanzando a finales de 2009 a 478.000 personas. Esto representa un 50% la cobertura de TAR que lo necesitan. Aunque la cobertura general en América Latina es mayor que en otras regiones recursos bajos o intermedios, el número de pacientes que inician TARV cada año se ha mantenido estable en alrededor de 50.000. En cuanto a la prevención de la transmisión materno-infantil del VIH (PTMI) se han producido grandes avances en los últimos años, habiéndose alcanzado una cobertura de cribado (tamizaje) de VIH en embarazadas de un 57 % en 2009 y sobrepasando en el 60 % en 2010 (datos aún no publicados). No obstante se estima que la cobertura de gestantes con VIH que recibe PTMI es ligeramente superior al 50 %.

En la mayoría de los países de la región, la disponibilidad de financiación externa ha permitido una expansión sin precedentes de los servicios de VIH y la cobertura de ARV. No obstante, la falta de integración de la atención al VIH en el sistema de salud ha generado en no pocos países de la región una duplicación de servicios que ha mermado la eficacia de las intervenciones y genera preocupación en cuanto a la sostenibilidad de la respuesta. Esta falta de integración de servicios resulta especialmente patente en la atención al embarazo en mujeres con VIH o sífilis, que recibe atención en canales completamente diferentes para el diagnóstico y atención al VIH, para la sífilis y para los cuidados obstétricos.

Las actividades propuestas en este componente permitirán combatir la infección por el VIH/SIDA, y mejorar la salud en el embarazo, el parto, el período neonatal, la infancia y la adolescencia, mejorar la salud sexual y reproductiva. Asimismo apoyan el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia, seguimiento y evaluación del progreso en la consecución de los objetivos y la asignación de recursos para el control del VIH/SIDA.

La tuberculosis en la región de las Américas, a pesar de representar el 3% de la carga mundial de acuerdo a estimaciones de la OMS, es aún un grave problema de salud pública con gran diversidad de situaciones epidemiológicas entre países y al interior de los mismos, con tasas estimadas de incidencia para el 2009 que varían de 4.1 por 100,000 habitantes en Estados Unidos a 238 por 100,000 habitantes en Haití. Los indígenas, afrodescendientes, privados de libertad, poblaciones marginales de grandes ciudades y la niñez han sido identificados como poblaciones altamente vulnerables para tuberculosis en el continente. Estas poblaciones se ven afectadas por determinantes sociales y factores económicos que facilitan la transmisión de la tuberculosis y les limitan el acceso a los servicios de salud oportunos y adecuados. En el marco de las nuevas metas de 84% de detección de casos de TB y 87% de éxito de tratamiento para el 2015 y reconociendo que se dejan de detectar 120,000 casos de TB que se encuentran generalmente en poblaciones marginales se dará prioridad a estas poblaciones vulnerables.

La tuberculosis, la malaria, el conjunto de enfermedades infecciosas desatendidas (EID) y otras enfermedades de potencial epidémico tales como el dengue continúan siendo graves problemas de salud pública en la Región, y presentan gran diversidad de situaciones epidemiológicas entre países y al interior de los mismos. Poblaciones con determinantes sociales y económicos que las hacen vulnerables por el difícil acceso a servicios, poco desarrollo institucional local, condiciones de extrema pobreza, bajo nivel educativo, vivienda precaria y asentamientos en zonas de difícil acceso, rurales dispersas o urbano marginales, son especialmente afectadas por estas enfermedades. OPS ha identificado 12 enfermedades infecciosas desatendidas con potencial de eliminación o reducción significativa para el año 2015.

En este contexto se enfatiza la importancia del abordaje nacional integral de las enfermedades infecciosas desatendidas y epidémicas, que incluye tanto estrategias Inter-programáticas y acciones intersectoriales con educación, vivienda, desarrollo, agua y saneamiento básico, medio ambiente, agricultura y ganadería, necesarias para modificar los determinantes sociales y ambientales de estas enfermedades. Los países cuentan con el apoyo de OPS para fortalecer el diagnóstico y tratamiento oportuno y de calidad, para documentar y compartir experiencias, así como para llevar a cabo actividades de cooperación técnica en estas enfermedades tales como el mapeo de áreas enzoóticas y vulnerables para un mejor conocimiento de la situación epidemiológica y, la preparación de lineamientos y guías estándar para su detección y control.

Acciones prioritarias
- Fortalecer la capacidad de los servicios de salud maternoinfantil, del recién nacido y de atención familiar y comunitaria para la detección temprana, atención y tratamiento del VIH y de la sífilis en mujeres embarazadas, niños y sus parejas.
- Intensificar la vigilancia del VIH y de la sífilis en los servicios de salud maternoinfantil.
- Integrar los servicios de VIH, salud sexual y reproductiva, atención al recién nacido y salud familiar y comunitaria.
- Fortalecer los sistemas de salud.
- Mantener y expandir estrategias y actividades exitosas dirigidas a las poblaciones vulnerables para TB con énfasis en privados de libertad y población indígena.
- Desarrollar e implementar nuevos abordajes en la prevención y control de TB dirigido a poblaciones marginales de grandes ciudades, infantil y afrodescendiente.
- Cooperación técnica para continuar implementando estrategias dirigidas a poblaciones altamente vulnerables para TB con aproximaciones específicas para los privados de libertad y población indígena en los países de la Región.
- Cooperación técnica para implementar nuevos abordajes para la prevención y control de TB en poblaciones marginales de grandes ciudades, población infantil y afrodescendiente teniendo en cuenta sus particularidades.
- Fortalecer el grupo de trabajo de dengue (GT-dengue), para que junto con los países apoyen la elaboración, implementación, monitoreo y evaluación de las EGI-dengue nacionales y el proceso de capacitación de las Guías de dengue de la OPS/ OMS.
- Continuar la implementación de las Estrategias Nacionales de Gestión Integrada y los planes de respuesta ante situaciones de brotes y epidemias en los países, enfatizando la calidad de la atención sanitaria y la atención primaria ambiental, con enfoque extrasectorial e interprogramático optimizando los recursos nacionales y asignando nuevos recursos cuando sea necesario.
- Fortalecer las capacidades nacionales en todos los componentes de la EGI-dengue: clínica, laboratorio, epidemiología y entomología.
- Visitas de monitoreo y evaluación de las EGI-dengue nacionales para su ajuste y continuidad de las prácticas.
- Apoyo técnico y financiero a la investigación de técnicas diagnósticas, nuevas líneas terapéuticas de bajo coste y su acceso para el control incluyendo búsqueda de casos y tratamiento de las enfermedades desatendidas.
- Asegurar el enfoque de vectores y reservorios para trabajar el componente de zoonosis en articulación con el sector de desarrollo rural.
- Elaboración de instrumentos para evaluación de riesgo y respuesta a brotes de peste y leptospirosis.
- Definición áreas enzoóticas y vulnerables a la circulación del virus de la fiebre amarilla.

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