Promover la salud infantil a través de la Atención Integrada a las Enfermedades prevalentes en la Infancia

E044

La Mortalidad Neonatal en la Región es estimada en 14 por 1000 nacidos vivos. Las principales causas de muerte neonatal en América Latina y el Caribe (ALC) son: Infecciones (32%), asfixia (29%), prematuridad (24%), malformaciones congénitas (10%). El bajo peso al nacer es un importante factor de riesgo asociado a la mortalidad neonatal y se estima que en ALC que alrededor de 7,8% de los recién nacidos son de bajo peso al nacer. Existe una fuerte asociación entre salud materna, salud neonatal y nutrición. De esa forma, los determinantes en salud como factores socio-económicos, pobreza, bajo nivel de escolaridad (especialmente de las madres), falta de empleo, limitado acceso a los servicios básicos de salud entre otros, contribuyen a las altas TMN (tasas de mortalidad neonatal) que encontramos.

En el 2007 en América Latina y el Caribe, las Naciones Unidas reportó un total de 10.7 millón de nacimientos y aproximadamente 350.000 muertes en niños menores de 5 años, de los cuales 220.420 fueron en niños menores de un año. En el 2009, la tasa de mortalidad infantil fue estimada a 20.6 por 1000 nacimientos vivos. Sin embargo, los promedios regionales esconden grandes disparidades dentro y entre los países ilustrando brechas grandes en las necesidades de salud en grupos poblados diferentes y en las áreas más vulnerables.

En el 2006, la mortalidad en niños de 1 mes a 5 años de edad correspondió a un estimado de 26% para las diarreas e infecciones respiratorias agudas y 19% para otras enfermedades transmisibles. La mayor parte de otras muertes fueron atribuibles a diarrea, malaria e infección neonatal y neumonía. Lo más importante es que la mayor parte de estas muertes son prevenibles. En los países con mortalidad alta, las intervenciones de prevención podrían lograr la reducción de más de 50% de la mortalidad. Sin embargo, la cobertura de las intervenciones es inaceptablemente baja en la mayor parte de países de bajo y medio ingreso.

La desnutrición crónica es el problema de crecimiento más común en la Región. Casi 9 millones de niños menores de 5 años sufren de este problema lo cual afecta el desarrollo cognoscitivo. Además, 22.3 millones de niños y 33 millones de mujeres de edad reproductiva, y 3.6 millones de mujeres embarazadas sufren de anemia. La promoción de la lactancia materna exclusiva y la alimentación complementaria podrían prevenir el 19% de la mortalidad de niños menores de 5 años.

La infección nosocomial representa un desafío creciente en las Unidades de Neonatología, un problema siempre presente que lejos de haber sido solucionado o paliado, ha ido aumentando y haciéndose más complejo. Por un lado, se atiende a niños cada vez más inmaduros que son especialmente vulnerables a los microorganismos, y por otro lado, se utilizan procedimientos tecnológicos avanzados, que son en muchas ocasiones nuevas fuentes de entrada para las infecciones. La utilización de catéteres, de alimentación parenteral, la asistencia respiratoria, el tratamiento farmacológico, la utilización de procedimientos invasivos, tanto diagnósticos como terapéuticos, han dado lugar a un fenómeno propicio para la invasión bacteriana, que junto con un huésped inmunológicamente deprimido, le da a las Unidades Neonatales unas características especiales. La incidencia de infecciones hospitalarias en los recién nacidos ingresados en las Unidades de Neonatología, especialmente en las zonas de cuidados intensivos, es mucho más alta que la de cualquier otra área del hospital y alcanza tasas de un 20-30%.

Adicionalmente, la mejora de la calidad de los laboratorios de microbiología, responsables de la vigilancia de la resistencia a los antimicrobianos a nivel nacional, es particularmente relevante en los países prioritarios (Bolivia, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Perú). La Red Latinoamericana de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos constituye la plataforma de cooperación horizontal en la que los diferentes Laboratorios Nacionales de la Región, a través de la circulación de expertos, conocimientos y tecnología, apoyan aspectos específicos para la mejora continua de la calidad, bajo la coordinación y auspicio de la OPS.

Fotografias de Jane Dempster, © PAHO.

La Red dispone de un doble programa de calidad externa, proporcionado por el Laboratorio Nacional de Microbiología de Canadá y el INEI ANLIS Dr. Carlos G. Malbrán de Argentina. Además, la Red, conformada por más de 500 centros centinelas, sigue los mismos estándares microbiológicos, desarrollados por el Clinical Laboratory Standards Institute (CLSI). Estas premisas permiten tener un conocimiento adecuado de los patógenos circulantes, y su patrón de sensibilidad frente a los antimicrobianos. En las unidades neonatales, se requiere una vigilancia de los procesos que conllevan mayor riesgo, tales como cateterizacion central, uso de alimentación parenteral, y dilución de medicamentos endovenosos. Se trabajara en conjunto con los responsables de control de infecciones, para la temprana identificación y contención de brotes; y para el empleo consistente de las medidas de prevención de infecciones asociadas a la atención de salud.

Cabe indicar que algunas las enfermedades prevalentes de la infancia, entre ellas las enfermedades diarreicas, febriles y respiratorias son enfermedades transmisibles con potencial epidémico. El fortalecimiento de las capacidades básicas de vigilancia y respuesta es clave para que los países de la región cuenten con herramientas epidemiológicas integrales adecuadas para detectar tempranamente y responder a dichos eventos. El Reglamento establece junio de 2012 como fecha límite para que los países establezcan sus capacidades básicas, aunque se anticipa que algunos países de la Región requerirán de una extensión para lograr dicho objetivo. Los países han realizado sus planes de acción para la implementación del Reglamento, y algunos de ellos han establecido los costos.

En estrecha colaboración con las Autoridades Nacionales y el equipo técnico del Laboratorio Nacional de Salud Pública, se propone establecer y consolidar un Plan Estratégico de Fortalecimiento de las redes nacionales de laboratorios para mejorar la calidad de la atención, la vigilancia epidemiológica y la respuesta ante emergencias sanitarias en los países siguientes: Bolivia, El Salvador, Honduras, Paraguay y Perú, con el objetivo de organizar y sostener las redes nacionales de laboratorio enfocadas en la calidad y oportunidad del diagnóstico para disminuir las brechas entre los servicios de laboratorio, las expectativas del paciente y la comunidad y las intervenciones de salud pública.

Acciones Prioritarias
- Contribuir a la mejoría de la salud neonatal en el continuo del cuidado según el Plan de Acción Regional correspondiente;
- Optimización de la organización y funcionamiento de los servicios de salud para que brinden atención de calidad apropiada durante el curso de vida;
- Contribuir a mejorar la salud, nutrición y desarrollo integral de la infancia en los sistemas, servicios de salud, comunidad y al nivel familiar;
- Capacitación comunitaria para la mejora de las prácticas familiares y comunitarias de cuidado y atención de la niñez;
- Sensibilización de la población y de todos los actores clave a nivel nacional y local (abogacía);
- Incrementar la cobertura de intervenciones en el marco del curso de vida (incluida la promoción de la lactancia materna);
- Fortalecer los sistemas de salud a fin de asegurar el acceso, la calidad y el incremento de la cobertura de las intervenciones de salud y nutrición en el marco del curso de vida;
- Monitoreo continuo de la calidad de las intervenciones y evaluación de progresos;
- Revisión y actualización de los programas y normas de suplementación y fortificación de alimentos con micronutrientes;
- Actividades de vigilancia y contención de la resistencia a los antimicrobianos, en dos aspectos fundamentales:
- Fortalecer el sistema de vigilancia nacional de las enfermedades con potencial epidémico;
- Mejorar la capacidad de respuesta ante situaciones de emergencias sanitarias a nivel nacional, subregional y regional;
- Misiones a los países para apoyo en áreas con brecha en el plan de acción del RSI, incluyendo puertos y aeropuertos;
- Monitoreo del cumplimiento de los planes de acción del RSI;
- Fortalecimiento de recursos humanos de los Centros Nacionales de Enlace;
- Implementación del Sistema Mundial de Manejo de Eventos;
- Fortalecimiento de las redes nacionales de laboratorios;
- Dar respuesta inmediata a eventos de salud pública de potencial importancia internacional, incluyendo la movilización de expertos y/o financiamiento directo de actividades en el terreno.

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