Bisira como una comunidad demostrativa a nivel internacional



La comunidad de Bisira, fue fundada en 1972 y como Corregimiento en 1999. En la actualidad cuenta con una población totalmente indígena perteneciente al pueblo Ngöbe-Buglé de aproximadamente de 650 habitantes distribuidos alrededor de 241 viviendas y una de las principales instalaciones de Bisira es el centro de salud.

Las principales actividades económicas de la comunidad son la agricultura de subsistencia, la pesca, pequeños comercios de abarrotes, cooperativas de transporte, agrícola, desarrollo y artesanías.

La participación de la población indígena en el control integral de la malaria inició en el 2004. Los pasos más importantes fue ganar la confianza de la población indígena, sensibilizarla sobre el problema de la malaria y sobre las acciones comunitarias, lo que permitió unir diversos grupos comunitarios en un comité representativo en estrecha coordinación con el centro de salud.

A comunidad de Bisira es un modelo de demostración de alternativas amigables al medio ambiente para el control de la malaria, ya que el impacto de la intensa y creativa labor de promoción y sensibilización social, sin el uso de insecticidas, ha sido reducir de 179 casos de malaria registrados en el 2004 a 27 casos reportados en el 2005, de los cuales 8 casos corresponden a personas de otras localidades periféricas.

El DDT ha sido utilizado para el control de la malaria desde la década del 50, pero hay preocupación en los efectos ambientales y en la salud humana. De aquí surgió la necesidad de promover un sistema regional de control de la malaria de forma integrada, tomando en cuenta la diversidad cultural de la población y los aspectos ambientales, corredores de migración y aspectos socio-económicos de las comunidades locales. Se demostró que, con un fuerte componente de participación comunitaria, coordinación intersectorial y excelencia técnica, los métodos para el control de la malaria sin DDT u otros plaguicidas persistentes son repetibles, eficaces en función de sus costos y sostenibles.

El intercambio entre comunidades indígenas presenta evidencias sobre la disminución de casos de malaria con alternativas de control amigables al eco sistema y con el fortalecimiento de la participación sistemática de las comunidades.

La Comunidad Bisira que solo se puede llegar por agua o por aire, se convirtió para los otros países en modelo de demostración de alternativas amigables al medio ambiente para el control de la malaria.

Otro factor dinamizador es la riqueza de incentivos creativos para lograr la participación comunitaria y nuevos estilos de vida saludables, que van desde mecanismos coercitivos, utilizados al inicio del proceso, hasta la participación voluntaria basada en la competencia amistosa entre barriadas, ferias de la salud, aplicación de “sanciones” como la “tarjeta roja y verde” en viviendas identificadas como de alto riesgo por sus antecedentes histórica de transmisión de la malaria.

La Cooperación Española ha participado en diferentes programas dirigidos a estas comunidades para la gestión de riesgos antes de los desastres así como también en programas de saneamiento de agua.

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