Inundaciones en Panamá

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En noviembre de 2008, en Boca del Toro las lluvias y crecidas de ríos causaron deslizamientos de tierra, lo que provocó el cierre de las vías a la altura de Quijada del Diablo y Punta Peña en el Distrito de Chiriqu Grande, el cierre de la planta potabilizadora, y la cancelación de vuelos desde y hacia la provincia. Las personas que residían cerca del río Changuinola, fueron evacuadas así como también los pobladores de El Silencio.

En la Isla Colón, grandes oleajes interrumpieron las comunicaciones y obligó a albergar en distintos estructuras escolares a un gran número de familias.

Por otro lado el servicio de agua potable fue suspendido en todo el distrito de Changuinola y Almirante.

El Consejo de Gabinete declaró en estado de emergencia a los distintos sectores afectados. El total de viviendas destruidas fue de 181, de afectadas fue de 1.255, el total de personas afectadas fue de aproximadamente 23.000 y 11.800 fueron albergadas en distintas estructuras. En total fallecieron 7 personas y se registraron 9 personas desaparecidas.

Tres instalaciones de salud fueron dañadas, verificándose la destrucción parcial de la instalación de Bonyic. Esta zona afectada es de población indígena, organizada, y con poca presencia de actores sociales excepto iglesias y Cruz Roja.

Los principales factores de riesgo fueron las condiciones en los albergues (posos sépticos bloqueados, hacinamiento, condiciones sanitarias precarias); existencia de vectores y roedores; riesgos medioambientales; problemas de acceso a agua ya que algunos acueductos fueron dañados.

La OPS con fondos provistos por AECID apoyo las actividades de atención y socorro en terreno mediante el traslado de técnicos de la Oficina en la Ciudad de Panamá a las áreas afectadas. También con el objetivo de lograr el acceso a agua segura se realizaron reparaciones de daños menores a la infraestructura existente y cloración del agua a través de la instalación de equipos productores de cloro por electrolisis de sal común y agua (se distribuyeron 6 equipos de fabricación de cloro) en comunidades sin disponibilidad de agua segura. Se identificaron sitios seguros para su instalación y se estableció un proceso participativo en agua y saneamiento ambiental orientado a la prevención de los riesgos a la salud, utilizando una metodología pedagógica apoyada por un experto internacional lo que permitió la capacitación del personal técnico responsable, los líderes comunitarios y lideres de familias de comunidades afectadas. Se construyo una caseta para instalación del equipo de cloro. También se trabajo en la vigilancia epidemiológica.

El trabajo fue coordinado con las autoridades locales y nacionales y con el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional. Se realizó una evaluación rápida de las viviendas afectadas, se organizó la red de producción y distribución para la sostenibilidad, utilización, monitoreo y evaluación de la producción de cloro. Asimismo se trabajó con los líderes comunitarios y la población en general en cuidado de la salud y consumo de agua segura.

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