El consumo de alcohol se ha transformado en uno de los factores de riesgo más graves para la salud a nivel mundial. En el Continente Americano, el alcohol constituye el principal factor de riesgo en lo que respecta a la carga de enfermedad. En el año 2004, por lo menos 347,000 muertes fueron atribuidas al consumo de alcohol. Además de la dependencia, el consumo nocivo de alcohol está asociado con más de 60 enfermedades, incluyendo las lesiones intencionales y no intencionales, canceres, enfermedad cardiovascular, enfermedades neuropsiquiatrías y del desarrollo infantil y juvenil. La mayoría de las enfermedades afectan a los hombres (83.3%), mientras que el 77.4% de la carga proviene de la población de entre 15 y 44 años, afectando entonces, principalmente, a jóvenes y a adultos jóvenes, en sus años de vida más productivos. El consumo de alcohol está también asociado a otras conductas de alto riesgo como prácticas sexuales inseguras y el uso de otras sustancias psicoactivas.