Discurso Conmemoración de 70 años de la Escuela de Salud Pública

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Por Oscar Arteaga, director de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Quiero iniciar estas palabras dando a todos y todas ustedes una muy cordial bienvenida a estas aulas de la Facultad de Medicina, de nuestra Universidad de Chile. Como esta universidad, que no solo es nacional sino que también es pública, es decir de todos los chilenos, puedo entonces decirles a todos y todas ustedes: A su casa no más llegan.

A mis colegas de la salud pública, compañeros en el entusiasmo y pasión por la salud de la población, estimados amigos y amigas de la vida, quiero darles una adicional y muy cálida acogida a esta, la Escuela de Salud Pública, que es nuestra y de todos ustedes, que es la gran casa de la Salud Pública de Chile.

Quiero agradecerles por acompañarnos en este acto de conmemoración del aniversario número 70 de esta Escuela tan querida por todos nosotros, esta Escuela de quienes hemos hecho una opción para ser parte de ella y también de todos ustedes que hoy nos acompañan; esta Escuela tan querida y respetada por muchas otras personas, dentro y fuera de Chile, que se han vinculado en algún momento a las innumerables actividades que la Escuela ha desarrollado a lo largo de su historia.

Lo que estamos haciendo en este acto corresponde a un rito, es decir un proceso a través del cual los actos que realizamos buscan transmitir un significado especial. La realización de los ritos, en este sentido, previene que el valor que transmite el ritual se pierda en el tiempo, en una dinámica que al combatir el olvido preserva la memoria. Lo que hoy hacemos es un acto de reencuentro con nuestra propia historia, un reencuentro respetuoso, a la vez que cariñoso, lleno de afectos, que busca traer al presente todo el valor de la historia de nuestra Escuela de Salud Pública, única manera de poder construir nuestro futuro.

Hace 70 años, en el contexto de un acuerdo entre la Universidad de Chile, el Servicio Nacional de Salubridad, la Fundación Rockefeller y el Instituto Bacteriológico de Chile, un día 1 de junio de 1943 nació la Escuela de Salubridad, dependiente de lo que en ese entonces era la Facultad de Biología y Ciencias Médicas. En 1968, al calor de la reforma universitaria, cambia su nombre al de Departamento de Medicina Preventiva y Social de la Facultad de Medicina y, finalmente, en 1981 adquiere su actual denominación como Escuela de Salud Pública.

La misión que desde su fundación tuvo la Escuela fue “Mejorar la Salud Pública contribuyendo a la correcta estimación de los problemas y enseñando la manera de abordarlos con mayor eficacia”, para lo cual se proponía “mejorar la salubridad del país, mediante la formación especializada de los funcionarios que pertenezcan o vayan a ingresar al Servicio Nacional de Salubridad o a otros organismos de la salud pública”, así como “estudiar los problemas nacionales que dicen relación con la prevención de enfermedades y fomento de la salud”.

Es desde esta misión que quiero compartir con ustedes algunas reflexiones con ocasión de este aniversario tan especial.

El contexto sanitario en el tiempo de creación de la Escuela se caracterizaba por una mortalidad general que alcanzaba los 21,3 fallecidos por cada 1000 habitantes en 1940; de cada 1000 niños que nacían ese año, 191 fallecían antes de cumplir el primer año de vida; la esperanza de vida para el periodo 1939-1942 era de 40,6 años para los hombres y 43,1 años para las mujeres; el perfil epidemiológico tenía un predominio sin contrapesos de los problemas infectocontagiosos.

En términos de la respuesta social organizada de la sociedad chilena y expresada en su sistema de salud, se había aprobado en 1924 la ley del seguro social que permitió establecer un sistema de atención de salud para obreros (es decir, trabajadores manuales para que nos entiendan las generaciones más jóvenes). Si bien en 1938 se había aprobado la ley de medicina preventiva, que buscaba entregar beneficios de medicina preventiva a toda la población, en 1942 se había autorizado la creación del Servicio Médico Nacional de Empleados (SERMENA), para que esta institución administrara los beneficios de dicha ley para los empleados, es decir los trabajadores de cuello blanco. Dicho de otro modo, nuestro arreglo de sistema de salud estaba segmentado, segregando de acuerdo al tipo de ocupación de los trabajadores.

Setenta años más tarde, el panorama sanitario se ha modificado de manera sustantiva. La mortalidad general se ha reducido a 5,4 por cada 1000 habitantes; menos de 8 niños (7,8) de cada 1000 que nacen fallecen antes de cumplir el primer año de vida; la esperanza de vida para el periodo 2010-2015 ha aumentado a 76,1 años para los hombres y 82,2 años para las mujeres. El perfil epidemiológico hoy nos muestra un predominio de las enfermedades crónicas. Solo las enfermedades cardiovasculares, tumores, diabetes y enfermedades pulmonares crónicas representan más de la mitad de las muertes que ocurren cada año en Chile. Las enfermedades no transmisibles representan el 84% de los años de vida saludable que se pierden en el país.

Sabemos que los promedios esconden desigualdades. Si consideramos la mortalidad infantil por ejemplo, después de estos 70 años, comunas como Purén con 28 por mil nacidos vivos, Perquenco con 34,5 por mil nacidos vivos, Sagrada Familia con 22,5 por mil nacidos vivos, tienen aún tasas de mortalidad infantil equivalentes a las que en promedio Chile tenía en la década de los años 80s. Siendo Chile el país con mejor esperanza de vida de América Latina, comunas como Guaitecas o Palena en el sur o Camiña en el norte, tienen cifras equivalentes a las que el país tenía como promedio en los años 70s.

Sabemos también que las enfermedades crónicas, al igual que antes hacían las enfermedades transmisibles, golpean con mayor fuerza a los sectores más pobres, los mismos grupos más vulnerables de siempre. Al comparar a la población que tiene menos de 8 años de escolaridad con aquellos que tienen más de 12 años, la hipertensión tiene una prevalencia que es 3 veces más alta entre quienes tienen menor escolaridad; para la diabetes mellitus esta diferencia es de 3,3 veces y para discapacidad es de 4,5 veces.

Setenta años después de la creación de la Escuela de Salud Pública, más allá de reconocer la tremenda contribución que hizo la creación del Servicio Nacional de Salud (SNS) y el rol que nuestra Escuela de Salud Pública jugó en su desarrollo, que en palabras de Roemer, uno de los más destacados estudiosos de los sistemas de salud, fue un modelo de sistema de salud integrado para países en vías de desarrollo, constatamos que hoy la manera en que nuestra sociedad ha organizado la respuesta social a los problemas de salud se expresa en un sistema que sigue siendo segmentado, un sistema que no segrega ya por tipo de ocupación entre obreros y empleados, sino que por nivel de ingreso de las personas.

El buen desempeño que Chile ha tenido en su desarrollo económico ha posibilitado que haya ingresado a la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), el club de los países más ricos y desarrollados del mundo. Sin embargo, esto también implica que nuestro país ya no se compare con el estándar de los países de América Latina, sino que con el estándar más exigente de los países de la OCDE. En esta comparación, el tema de las desigualdades ha ido emergiendo con fuerza, tanto que se ha transformado en un contenido obligado de las distintas opciones políticas que se ofrecen al país en un año electoral como el presente.

Si como sociedad no entendemos que para enfrentar los problemas de salud que hoy tenemos requerimos el esfuerzo de todos los actores, simplemente no tendremos éxito. En 2006, bajo la presidencia de Finlandia, la Unión Europea adoptó el lema de Salud en todas las políticas. Al tomar esta decisión, lo que se hizo fue reconocer que la salud es influenciada en gran medida por los estilos de vida y el ambiente, es decir como las personas viven, trabajan, se movilizan, como usan su tiempo libre, como comen y como beben. Este es el enfoque que debemos adoptar en Chile, con un activo rol del Estado, si queremos construir un país más sano, donde la gente viva más y con mejor calidad de vida.

En relación con nuestro sistema de salud, creemos que hoy existen las condiciones para generar un acuerdo social y político amplio. Creemos que se ha ido creando conciencia transversal respecto a que el sistema de salud tal como hoy existe en Chile, separado en dos seguros, Isapre y Fonasa, no puede sostenerse por más tiempo. Nosotros estamosconvencidos de que debemos avanzar hacia un verdadero seguro social, basado en los principios de la solidaridad.

Lo que hace un genuino arreglo de seguridad social es distribuir los riesgos individuales en el conjunto de la sociedad y, por lo mismo, se sustenta en la obligatoriedad de todos los integrantes de la sociedad a contribuir al financiamiento del sistema en función de sus capacidades. Al hacer esto, el arreglo de seguridad social despliega su característica más definitoria: desliga el riesgo individual de la capacidad de contribución individual. De este modo, y tal como recomienda la Organización Mundial de la Salud, el sistema se financia de acuerdo a las capacidades de contribución de cada persona y se usa en función de las necesidades de cada persona, plasmando así el valor de la solidaridad que se expresa en que los sanos financian a los enfermos, los ricos financian a los pobres y los jóvenes financian a los viejos.

Hace casi 70 años, el Dr. Hernán Romero, primer director de la Escuela de Salubridad, en un ensayo publicado en 1944 en la revista Previsión Social, en el que explicaba las razones por las cuales la Escuela que se fundaba en ese entonces se llamaba Escuela de Salubridad, concluía indicando que Chile estaba “colocado en una disyuntiva que muchos ven, pero que pocos quieren reconocer: o vuelve al sistema liberal, lo que parece absurdo e imposible, o endereza rumbos, de manera decidida, hacia una medicina realmente social”.

La Escuela de Salud Pública a lo largo de su historia no es sino las personas que la han conformado. Esta Escuela de hoy somos las personas que hemos hecho una opción para estar aquí. Y estamos aquí porque queremos contribuir, desde la Universidad de Chile, al desarrollo de nuestro país. Estamos aquí porque nuestra vocación es por la salud pública y entendemos la salud como un derecho ciudadano en un camino para el logro de una mayor equidad social.

Por lo mismo, cuando hoy en Chile enfrentamos un dilema que no es esencialmente distinto al que nos planteara Hernán Romero, no podemos sino renovar la vocación inicial con que se fundó la Escuela de Salud Pública. Volvemos, entonces, a reivindicar el rol de nuestra Escuela en “Mejorar la Salud Pública contribuyendo a la correcta estimación de los problemas y enseñando la manera de abordarlos con mayor eficacia” así como “estudiar los problemas nacionales que dicen relación con la prevención de enfermedades y fomento de la salud”.

Enfrentados a los dilemas de hoy y ubicados desde la perspectiva poblacional que caracteriza a la disciplina de la salud pública, expresamos que la reducción de las desigualdades de ingresos es no solo necesaria, sino que urgente, pues el ingreso explica por sí solo desigualdades sociales en salud. Como la educación es también un determinante estructural de la salud, adscribimos a una concepción dela educación como un bien público y, por lo mismo, de acceso gratuito para todos y en todos los niveles, financiada por toda la sociedad como se hace con cualquier bien público. Como la actividad laboral también determina el nivel de salud de las personas, abogamos por condiciones laborales justas y saludables. A través de la formación de recursos humanos, de la investigación y de una activa relación con el medio, especialmente en la contribución al diseño e implementación de políticas públicas en salud, lo que queremos es contribuir a la construcción de una sociedad que sea socialmente más integrada, más justa y más cohesionada, más saludable en definitiva.

Muchos de quienes constituimos la actual generación de la Escuela de Salud Pública no tuvimos el privilegio de conocer a nuestros padres fundadores. Sin embargo, la presencia subyacente de todos ellos se nos ha desplegado en numerosas circunstancias a lo largo del proceso de construcción de nuestras propias historias en la salud pública. Quienes hoy conformamos la Escuela de Salud de Salud Pública nos sentimos orgullosos herederos de ese pasado que nos honra y que es la sólida base para construir nuestro futuro.

Es, a través del simbolismo de este ritual conmemoratorio, que queremos sacar a la luz la presencia de toda esta tradición de generaciones de especialistas en salud pública con toda su luminosidad, de modo que siga alumbrando el camino de las nuevas generaciones, de manera que nos siga ayudando a mejorar las contribuciones que como Escuela, la Escuela de Salud Pública de Chile, hacemos a la construcción del futuro que queremos para nuestro país.

Muchas gracias

¿Eres un donante de sangre voluntario y altruista?

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Por Andrea Aguila Abarca @aguilandrea, Centro de Gestión del Conocimiento y Comunicaciones OPS/OMS en Chile

Cada 14 de junio se celebra en todo el mundo el Día Mundial del Donante de Sangre. Este Día sirve para concienciar sobre la necesidad de disponer sangre y productos sanguíneos seguros y para agradecer a quienes donan sangre, el lema para este año es Dé un regalo de vida: done sangre”.

En mi caso y como una gran mayoría de chilenos, solo he donado sangre en casos de urgencia, porque algún familiar o amigo lo ha requerido. Pero hace un tiempo supe de los donantes voluntarios y altruistas, gente que dona sangre de forma voluntaria y no remunerada lo que permite salvar miles de vidas cada año. La sangre que cada uno de esos voluntarios dona, no solo es utilizada en transfusiones para pacientes graves y quirúrgicos, también permite aumentar la esperanza y la calidad de vida de pacientes con enfermedades potencialmente mortales.

OMS ha planteado la necesidad de que todos los países obtengan sus suministros de sangre de donantes voluntarios no remunerados. En la actualidad, sólo 62 países consiguen, en un porcentaje cercano al 100%, sus suministros nacionales de sangre a partir de donaciones voluntarias no remuneradas, mientras que 40 países siguen dependiendo de donantes familiares e incluso de donantes remunerados.

En Chile, el Programa de Donación Voluntaria de Sangre señala que para satisfacer los requerimientos sanguíneos en forma óptima se necesitan unas 250.000 donaciones anuales. En el mismo período, la Región Metropolitana requiere en sus centros asistenciales públicos de 100.000 donaciones.

Es por ello que a casi un mes del Día Mundial, queremos invitar a los donantes de sangre voluntarios  o  quienes tienen una historia de beneficio y deseen compartirla a escribir en la sección de comentarios de este post, estos serán recopilados en todos los países de las Américas con el objeto de difundir la labor y los beneficios que tiene la donación voluntaria y altruista de sangre.

A todos quienes compartan su experiencia, de antemano muchas gracias…

Más información:

DÍA DE LA ENFERMERÍA: Un llamado a casa

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Por EU Felipe Cortés Leddy (@FelipefromChile) Enfermero, bloggero y Community Manager en Salud.

Cada 12 de mayo, aniversario del nacimiento de Florence Nightingale, se conmemora en el mundo entero el Día Internacional de la Enfermería, celebración promovida por el Consejo Internacional de Enfermeras/os (ICN) desde el año 1965 en honor al trabajo y compromiso con la sociedad de todos los profesionales enfermeros en todas las latitudes.

La profesión de enfermería tiene una profunda dimensión humanitaria y es la más numerosa dentro del área de la salud, teniendo a su cargo la gestión del cuidado como eje principal de acción a través de la promoción en salud, prevención de enfermedades y cuidados terapéuticos a personas de todas las edades, familias, grupos y comunidades, sin distinción, a lo largo de todo el ciclo vital.

Mi experiencia personal.

Desde que me titulé de enfermero, hace diez años, siempre he dicho que el llamado de la enfermería es algo que llevo internamente. Si bien el tiempo vuela, recuerdo como si fuese ayer el primer día que comencé a ejercer mi profesión en un Establecimiento de Atención Primaria de Salud (APS), puerta de entrada del sistema de salud. Recuerdo el temor propio de un profesional recién egresado con todo un desafío por delante, pero a la vez con la confianza y la convicción de estar haciendo bien las cosas. Mi vocación de servicio y la interacción cercana y comprometida con pacientes y familia en los diversos controles de salud, en campañas educativas y contingencias en las escuelas, en sus propias casas y en las comunidades, fueron forjando con fuerza en mi un espíritu que se mantiene intacto hasta el día de hoy, y que permea cada área en la que me desempeño: La enfermería como símbolo de amor y compromiso con la salud del prójimo en el sentido más transversal, integral y humanitario posible.

Desafíos y recordatorios.

La vida profesional en enfermería nos va llevando por diversos caminos, y si bien es muy importante el irnos perfeccionando y adquiriendo nuevas habilidades y conocimientos conforme pasan los años, es fundamental a la vez atender a ciertos aspectos que son inherentes a la profesión y que conforman un solo hilo conductor: La dedicación, el amor por el trabajo, el cuidado por nuestros pacientes y trabajar por el fomento de entornos seguros, amables y organizados sea cual sea el lugar en que nos encontremos.

Forjar y desarrollar buenos liderazgos, ser propositivos, integradores y conciliadores en un ambiente de trabajo que no siempre es el más idóneo contempla un desafío que a veces olvidamos: La unión entre profesionales y el respeto por nuestras genuinas diferencias y habilidades profesionales, con el fin de fortalecer cada vez más nuestro rol de alta responsabilidad como cuerpo de enfermería, y así continuar siendo una piedra angular en el sistema de salud para beneficio de la sociedad.

La participación en políticas de salud en relación a gestión de los pacientes y sistemas de salud son invitaciones y desafíos siempre presentes para enfermería, sobre todo en el contexto de un mundo globalizado y conectado que agradece la búsqueda permanente de soluciones a diversos requerimientos para fortalecer la experiencia profesional y la salud de las personas, familias y comunidades.

Para finalizar, mi invitación personal, más allá de todo, se resume a lo más sencillo e importante: A no perder el norte, a ampliar nuestra perspectiva y mantenerla, a disfrutar de nuestra profesión y honrarla dando lo mejor de nosotros. Ese es el llamado a volver a casa.

Semana de Vacunación en las Américas: Una responsabilidad compartida

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Por EU Felipe Cortés Leddy (@FelipefromChile) Enfermero, bloggero y Community Manager en Salud.-

Desde el 20 al 27 de abril de este año, los países y territorios de las Américas y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) celebran el undécimo aniversario de la Semana de Vacunación en las Américas (SVA), una extraordinaria iniciativa anual continental, coordinada y dirigida por los países y territorios de nuestra Región y respaldada por el Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) con el fin de fomentar la equidad y el acceso a la vacunación en las Américas.

Desde su creación en el año 2003 hasta la fecha, más de 410 millones de personas de todas las edades han sido vacunadas durante las campañas realizadas en el marco de las Semanas de Vacunación en las Américas. En palabras de la Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Dra. Carissa Etienne : “Esta iniciativa se ha convertido en un ejemplo magnífico de lo que puede suceder cuando los países trabajan juntos a través de las fronteras y en distintos idiomas, para mejorar la salud de sus poblaciones”.

Las actividades incluidas en la SVA fortalecen los programas nacionales de inmunización existentes para llegar a lugares de remoto acceso a los servicios de salud, incluyendo zonas periféricas, rurales y fronterizas y en las comunidades indígenas.

La SVA también ha inspirado a un movimiento mundial que crece exponencialmente, celebrándose por segunda ocasión para este año la Semana Mundial de Inmunización (WIW), iniciativa que fue apoyada por la Asamblea Mundial de la Salud el 2012 y cuyo objetivo es servir como un marco general para unir todos los esfuerzos regionales y mejorar la cobertura de vacunación, llegando a comunidades marginadas y sin acceso a servicios en todo el mundo. Gracias a esta iniciativa, se persiguen metas comunes a la salud pública, incluida la erradicación mundial de la poliomielitis.

Vacunación: Una responsabilidad compartida.

Bajo el lema: “Vacunación: Una responsabilidad compartida”,  la Semana de Vacunación en las Américas (SVA) tiene como misión fundamental  sensibilizar y educar a la población acerca de la importancia de la vacunación para la salud de los niños y personas vulnerables a nivel local, como a su vez, mantener el tema en la vanguardia de las agendas políticas.

En este sentido, cada persona cumple un rol en la lucha contra las  enfermedades prevenibles, o vacunación, desde los Gobiernos financiando Programas Nacionales de Inmunización, diversas actividades educativas, vacunación por parte de trabajadores de la salud y la adherencia informada de la población a vacunar, no solo en las ciudades, sino también en áreas rurales y fronterizas como en poblaciones de difícil acceso.

La  vacunación es un acto de amor:

Contrario a juicios preconcebidos de algunos padres o personas respecto a riesgos asociados a la vacunación  -que por lo general nacen de una inadecuada información y/o el temor respecto al tema- lo cierto es que la vacunación es, por sobre todo, un acto de amor. Ningún niño o persona vulnerable debiese no tener sus vacunas administradas solo por el hecho de sus familiares tener miedo o no estar debidamente informados sobre la importancia de la inmunización para el mantenimiento de la buena salud, el crecimiento, desarrollo y la prevención de diversas enfermedades.

Derribar mitos con información clara, sencilla y respaldada con evidencia científica sustentable son la clave del éxito en la adherencia a la inmunización, a través de esfuerzos multisectoriales. Por ello, sin importar donde nos encontremos, la vacunación es y será siempre una responsabilidad compartida en la que cada uno de nosotros puede hacer algo valioso. La Semana de Vacunación en las Américas nos convoca a todos. Te quieres unir en esta cruzada?

Día Mundial de la Salud 2013: Una mirada desde la Atención Primaria

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Por José Luis Contreras @natho47. Médico de Familia, trabaja en Atención Primaria de Salud, bloggers en http://serviciodeurgenciapac.blogspot.com/

Este 7 de Abril se celebra el Día Mundial de la Salud, la Organización Mundial nos invita este año a poner énfasis en la Hipertensión Arterial.

Quisiera invitar  a todos los actores de la Atención Primaria de Chile a reflexionar sobre la Hipertensión Arterial para dar una mirada a lo que hemos realizado y a lo que debemos realizar para dar respuestas más eficaces al enfrentar esta epidemia sanitaria y que tantas secuelas deja en nuestra población.

Por mi parte, tengo la convicción que el modelo de intervenciones centralizadas y homogéneas desde el nivel central están cada vez más obsoletas y son cada vez más inapropiadas para enfrentar con éxito la HTA.

Que reducir progresivamente la sal del pan es una medida de salud pública que podría impactar más de lo que imaginamos en la prevalencia de la Hipertensión.

Que propiciar políticas públicas de aumento progresivo de impuestos al tabaco para desincentivar el consumo puede tener efectos muy importantes en estas materias.

Que fomentar el uso de espacios públicos masivos para el baile entretenido, gimnasia, caminatas dirigidas, pueden ser políticas públicas que permitan lograr mejores controles de los pacientes crónicos.

Que es necesario modificar sustancialmente la forma, los tiempos y los arsenales de medicamentos para combatir adecuadamente esta condición.

Que usar las redes sociales para la entrega de contenidos educativos, fundamentalmente visuales,  es un elemento importantísimo para cambiar los paradigmas usados actualmente para enfrentar la Hipertensión.

Qué es necesario enfrentar de una vez por todas las pérdidas de horas de control de los pacientes hipertensos, estableciendo sistemas de aviso cita previa por medio de mensajerías de texto o call center virtuales.

Que hay que incorporar otros recursos profesionales más allá del médico, en el manejo y control de estos pacientes.

Que urge cambiar de modelos nacionales a modelos locales, de enfoques individuales de manejo a enfrentamientos colectivos en el manejo de la Hipertensión Arterial, de educaciones basadas en talleres y charlas a metodologías de educación de adultos para propiciar cambios de conductas. Ejes que en mi opinión no hemos explorado con la rigurosidad debida.

Los resultados pobres que tenemos en la actualidad son producto de una determinada manera de hacer las cosas, si queremos obtener resultados considerablemente mejores, debemos atrevernos a innovaciones de marca mayor, a cambiar el paradigma y por sobre todo a confiar en nuestras capacidades locales.

Reducir la morbimortalidad por Hipertensión Arterial es tarea de todos…¿No cree usted?

Día Internacional de la Felicidad: Un nuevo paradigma para el desarrollo del milenio

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Por EU Felipe Cortés Leddy (@FelipefromChile) Enfermero, bloggero y Community Manager en Salud.-

Consciente de que “la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental”, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió durante el año 2012 un hecho inédito para la humanidad: Proclamar el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad.

Siendo los conceptos de felicidad y bienestar interior habitualmente esquivados y/o relegados a planos secundarios a nivel de políticas públicas globales, es éste el momento en el cual han comenzado a tomarse realmente en serio, constituyendo un poderoso llamado de atención para todos e invitándonos a conectar como nunca antes con una dimensión sumamente saludable, renovada y holística para nuestros tiempos, permitiendo disolver barreras y traspasar límites geográficos, opciones políticas, religiosas y culturales.

Desarrollo humano local v/s felicidad.

Enfocándonos en nuestra realidad local y según el reporte del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Chile cuenta con el primer lugar de América Latina en el Índice de Desarrollo Humano – que mide la calidad de la educación, salud y los ingresos en una nación- y a nivel mundial es el número 40 entre 187 países.

Si bien estos indicadores azules brillan por su perfección, también lo hacen por su lejanía e incompleta naturaleza, ya que, comprensiblemente, no fueron concebidos para reflejar fielmente el bienestar integral de las personas de un país como el nuestro, caracterizado por ser altamente productivo, pero a la vez, altamente demandante de esfuerzo, tiempo y sacrificio de sus habitantes, con sus correspondientes costos asociados. La pregunta en este caso es: ¿Hemos estado haciendo las cosas bien como sociedad?

La felicidad y nuestra salud integral.

A nivel personal, me he dedicado por años a la búsqueda y el estudio de la felicidad y bienestar interior como propulsores de una vida con mayor sentido en medio de un mundo que se nos presenta habitualmente en crisis. Por ello, el desarrollo de la alegría como actitud interna basal, la capacidad de dar, de ayudar y de ser empáticos con otros seres humanos conforman acciones sencillas y locales que tienen un efecto sanador y multiplicador en todas nuestras áreas.

Por otra parte, como profesional de la salud y teniendo mi profesión una dimensión de profundo sentido humanitario, me veo en la necesidad de recurrir constantemente a las bases que la sustentan: La humanización de la salud y el enfoque en el concepto de ella como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (Definición de la Organización Mundial de la Salud, OMS).

El bienestar y la felicidad van siempre de la mano. Ser feliz mejora la satisfacción en todas las áreas de nuestra vida, incluyendo nuestra salud biopsicosocial y nuestras relaciones interpersonales. Si adoptar una actitud más feliz es tan beneficioso, entonces ¿por qué hemos tardado tanto en comprender su importancia?

El llamado personal y global.

El Día Mundial de la Felicidad nos hace recordar que, más allá de todas nuestras acciones cotidianas, existe algo más profundo que nos acompaña y que nos invita a evaluar nuestro principal foco de atención interior. Muchas veces podemos tener la sensación de estar ocupando nuestra energía en cosas que, quizás no nos están haciendo sentir mejor, y es por ello que este 20 de marzo es una gran oportunidad para reflexionar en torno a ello y decidirnos a tomar y cultivar pequeñas acciones concretas: Sonreír más, ser más agradecidos y trabajar por el bienestar propio y de nuestro entorno son parte del llamado global. El camino se está explorando a pasos agigantados y luce tremendamente motivador. ¿Qué estamos esperando para hacernos parte del nuevo paradigma del desarrollo del milenio?. La opción es toda nuestra.

Día Internacional de la Mujer: El aporte de las mujeres a la Salud Pública

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Por María Paz Bertoglia (@pinabertoglia) Consultora OPS/OMS Chile

El 8 de Marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Lo que para algunos críticos podría considerarse una muestra de discriminación hacia los hombres, se puede rebatir rápidamente al demostrar que por cada 1% de crecimiento en escolaridad femenina se reporta un 0.2% de crecimiento en la economía1, o que las mayores causas de mortalidad infantil (malaria, VIH, infecciones respiratorias, infecciones gastrointestinales y sarampión) son indirectamente prevenibles a través de progresos socioeconómicos que apoyen la igualdad de género2; por lo que al apoyar a las mujeres no sólo se obtienen resultados de superación y desarrollo en las mujeres, también se obtienen retornos positivos transversales a toda la sociedad.

Los orígenes de esta celebración se remontan a las actividades de movimientos obreros organizados al   inicio del siglo veinte en Norteamérica y en Europa. Se ha convertido en un momento para reflexionar sobre el nivel de progreso alcanzado, y aprovechar de realizar un llamado al cambio y a celebrar actos de valentía y determinación realizados por mujeres que han jugado un rol extraordinario en la historia de sus países y comunidades3.

En este escenario  se propone una reflexión sobre el aporte de las mujeres en el campo de la Salud Pública, gran espacio sanitario que ha logrado importante avances en muchas áreas, entre ellas: Investigación, Políticas Públicas, Bioética, Epidemiología, Gestión y Administración, Educación, Promoción, Prevención y Redes asistenciales.

Es imprescindible que las políticas de salud públicas presenten desde su construcción un enfoque de género que permita hacerse cargo de las inequidades y facilite su implementación en un mundo tan desigual. Para generar políticas públicas con enfoque de género no basta con documentar e identificar inequidades; también debe incorporarse a la mujer en un rol activo desde su génesis hasta la implementación para asegurar una real participación.

Es paradójico y vergonzoso que los sistemas de salud con frecuencia desatiendan las necesidades de las mujeres a pesar que ellas contribuyen a mejorar la salud de la población mediante su función como cuidadoras principales de la familia y como prestadoras de asistencia sanitaria en los sectores formal e informal. Las mujeres, que constituyen la columna vertebral del sistema sanitario, pocas veces se ven representadas en los puestos ejecutivos o de gestión, su participación suele concentrarse en los empleos con sueldos bajos y expuestas a mayores riesgos ocupacionales4.

La Organización Panamericana de la Salud cuenta una historia diferente, ya que los últimos tres períodos han sido dirigidos por una mujer. La Dra. Mirta Roses Periago durante los años 2003-2008, luego reelecta para el período 2008-2012. Actualmente contamos con la dirección de la Dra. Carissa Etienne por un mandato de cinco años.

Al evaluar lo que ocurre en la Organización Mundial de la Salud, vemos un panorama similar. La primera vez que una mujer fue nombrada Directora General fue en el periodo 1998-2003, la Dra. Gro Harlem Brundtland. Luego en Mayo del año 2012 se nombra a la Dra. Margaret Chan como Directora General por un segundo mandato de cinco años.

Muchas mujeres han caminado y aportado en la senda de la salud,  merecen el más profundo respeto y admiración a todas ellas. Sólo para mencionar a algunas en nuestro país, la Dra. Eloísa Díaz5, la primera médica de Chile y América del Sur (obtiene el título de Médico Cirujano el año 1887), la Dra. Tegualda Montreal6, quien ayudó a visibilizar materias tabú hasta entonces, como abordar abiertamente la realidad del aborto provocado para enfrentar sus implicancias económicas, sociales y sanitarias y la Dra. María Isabel Matamala, fundadora de la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y el Caribe, y consultora de OPS en temas de género.

Entonces, volviendo al escenario OPS/OMS, el mundo cuenta actualmente con dos mujeres de vasta trayectoria a cargo de organizaciones internacionales que luchan por mejorar la calidad de vida de la población mundial por medio de avances en metas sanitarias.

Algo hay que reflexionar sobre el liderazgo femenino. Presenta aspectos que lo hacen especial, digno y  diferente.

Las mujeres que ejercen el liderazgo con perspectiva de género  aprecian el valor del diálogo para resolver conflictos, la utilidad de reflexionar previo a actuar y la habilidad de tomar decisiones rápidamente bajo presión, actuando a consecuencia y respetandola diversidad y la expresión de distintos puntos de vista sin la necesidad de aplastarlos por medio de acciones bruscas, mostrando capacidad de negociar. El liderazgo femenino es carismático y apasionado, pero equilibrado.

Es importante recalcar que los logros femeninos tienen una particularidad solidaria, ya que no sólo representan un crecimiento y desarrollo personal, sino traen a consecuencia el crecimiento y desarrollo de quienes las rodean. Esto hace que la sociedad las reconozca como entes monitoras o promotoras de bienestar;“If you educate a man, you educate an individual. If you educate a woman, you educate a nation”, palabras del Dr. James Emmanuel KwegyirAggrey.

La sociedad debe avanzar mucho en este aspecto. Debemos reconocer que habitamos un mundo desigual, donde aún existen muchos elementos que deben ser abordados por medio de políticas con enfoque de género. No es aceptable que en nuestros tiempos de avances tecnológicos y científicos las mujeres aún deban luchar por igualar los sueldos de sus pares masculinos por las mismas funciones, o deban luchar día a día por tener representatividad como tomadoras de decisión. No es fácil, pues debemos vencer resistencias ligadas a paradigmas antiguos muy instalados en la sociedad y en la política.

Poniendo el foco en las desigualdades en salud, aunque las mujeres viven más que los hombres, sin embargo, esos años suplementarios no siempre se acompañan de buena salud. La biología nos ayuda pero la sociedad no. En muchos lugares alrededor del mundo, las mujeres y las niñas afrontan problemas de salud similares, en particular la discriminación, la violencia y la pobreza, que aumenta su riesgo de mala salud4.

Desde la década del ´80, las cuestiones de género en la salud han sido parte integral del trabajo de la OPS/OMS, y se institucionalizó cuando sus Estados Miembros aprobaron la primera resolución solicitando el desarrollo de un Plan de Acción en la Salud y Desarrollo de la Mujer7.

Con esto dicho, la reflexión debe hacerse desde todos los niveles al generar políticas  públicas con enfoque de género, desde planificar un test de ingreso a las universidades que sea justo con las mujeres y no sesgado, hasta entender que vivir más no siempre significa vivir bien, sino se proveen las herramientas para que las mujeres se desarrollen plenamente durante todo su ciclo vital. Sólo de esta forma la sociedad avanza y se desarrolla de manera justa. Así no ganamos sólo las mujeres, sino todos quienes compartimos el sueño de vivir en un mundo mejor.

GÉNERO: La construcción social de las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. El género requiere la descontrucción de los expectativas sobre el comportamiento y las características de mujeres y hombres – descrito como “feminidad” y “masculinidad”. Contrario a la opinión popular, género no significa “la mujer” o “feminismo”, se refiere a las relaciones desiguales de poder entre las mujeres y los hombres y el impacto que esta desigualdad ejerce sobre la vida de las personas7.
EQUIDAD: La resolución de inequidades que son innecesarias, evitables e injustas. La equidad es distinta al concepto de la igualdad. No significa una distribución igual de recursos, sino una distribución diferencial de acuerdo con las necesidades particulares de cada sexo7.
SALUD: Por “salud” se entiende el más alto nivel alcanzable de bienestar físico y emocional. La salud no es una condición universal, se debe considerar a nivel socio-económico e individual7.
Referencias
  1. Abu-Ghaida D, Klasen S. The economic and human development costs of missing the millennium development goal on gender equity. World Bank – University of Göttingen. May 2004.
  2. Otto C, Rielly M, Rosling H, Peterson S, Ekstrom A. Socioeconomic determinants of infant mortality: A worldwide study of 152 low-, middle-, and high-income countries. Scandinavian Journal of Public Health. 35: 288-297. 2007
  3. United Nations Entity for Gender Equality and the Empowerment of Women. Visita 04 Marzo 2013 http://www.unwomen.org/how-we-work/csw/iwd2013/
  4. Organización Mundial de la Salud. Las mujeres y la salud. Los datos de hoy, la agenda de mañana. OMS. 2009.
  5. Sitio web Universidad de Chile. Visita 07/08/2013 http://www.uchile.cl/portal/presentacion/historia/grandes-figuras/otras-figuras-ilustres/8017/eloisa-diaz-insunza
  6. Unidad Patrimonio Cultural de Salud. Historia de Vida: Tegualda Montreal. Ministerio de Salud Chile. 2010. Visita 07/08/2013 http://patrimonio.redsalud.gob.cl/wp-content/uploads/2010/07/libro-dra-tegualda-morreal-autor-carlos-molina-liviano.pdf
  7. Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud en colaboración con el Observatorio de Salud de la Mujer del ministerio de Sanidad y Política social de España y el Observatorio de Salud Pública de Cantabria. Panorama de Observatorios de Género y Salud en América Latina. 2012.
  8. Programa Mujer, Salud y Desarrollo. Organización Panamericana de la Salud. Equidad de género en salud. Hoja Informativa.
  9. Gómez E. Equidad, género y salud. Retos para la acción. Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 11(5/6), 2002

DÍA MUNDIAL DEL CÁNCER: Un llamado a la acción

Por EU Felipe Cortés Leddy (@FelipefromChile) Enfermero, bloggero y Community Manager en Salud.

Este lunes 4 de febrero se conmemora globalmente el Día Mundial del Cáncer, cuyo lema de este año se titula : “Cáncer – ¿Sabía usted?”.

Considerado como una epidemia global, el cáncer es una de las principales causas de mortalidad en las Américas. Solo en el 2008, causó 1,2 millones de muertes, un 45% de las cuales ocurrieron en América Latina y el Caribe (Fuente: OPS/OMS 2008). En Chile, el cáncer constituye la segunda causa de muerte, después de las enfermedades cardiovasculares, con un 20-25% del total de ellas, siendo el cáncer gástrico en hombres y de mama en mujeres los más prevalentes (Fuente: Ministerio de Salud, Chile 2009),

Cuatro mitos sobre el cáncer.

Al ser una enfermedad absolutamente transversal -afectando a personas de todos los estratos socioeconómicos y grupos de edad- el hecho de mencionar la palabra “cáncer” puede generar por sí misma cierto nivel de ansiedad y preocupación frente a la propia salud y la de nuestros seres queridos -provocando, a menudo, confusión e ideas erróneas- o bien indiferencia frente al tema.

A nivel de OPS/OMS, con el objeto de educar, crear conciencia y motivar la acción de agentes multiplicadores,  el enfoque de la conmemoración de este día se centra en develar cuatro mitos relacionados con el cáncer, los cuales se enumeran a continuación:

Mito 1: El cáncer es solo un problema de salud.

Realidad: No es solo un problema de salud, ya que tiene enormes repercusiones en el ámbito social y económico, en el desarrollo y en los derechos humanos.

Mito 2: El cáncer es una enfermedad de los ricos, las personas mayores y los países desarrollados.

Realidad: El cáncer es una epidemia mundial, que afecta a todas las edades y grupos socioeconómicos, pero la incidencia en los países en desarrollo es desproporcionada.

Mito 3: El cáncer es una sentencia de muerte.

Realidad: En la actualidad se pueden tratar y curar muchos tipos de cáncer que antes eran considerados una sentencia de muerte, y el tratamiento es eficaz para muchas más personas.

Mito 4: El cáncer es mi destino.

Realidad: Un tercio de los tipos de cáncer más comunes pueden prevenirse si se aplican las estrategias correctas.

Desafío: Un llamado a la acción.

A nivel global y local, el Día Mundial del Cáncer constituye una poderosa instancia de reflexión a nivel multisectorial en torno a las estrategias, avances y estudios desarrollados en la materia, tanto a nivel de prevención como en las fases de detección, tratamiento y seguimiento de esta enfermedad, en todas sus variantes.

En este sentido, el llamado a promover un abordaje integral y articulado de toda la sociedad -que incluya a gobiernos, instituciones académicas, organizaciones no gubernamentales, sector privado y pacientes, entre otros- cobra mucha más fuerza en esta fecha.

Desde el punto de vista de la prevención, a través de la implementación de estrategias adecuadas es posible prevenir hasta un 30% de los casos de cáncer, y cada vez son más los pacientes diagnosticados que pueden ser tratados y curados de manera efectiva (Fuente:OPS/OMS). En este aspecto, es sumamente importante que cada uno de nosotros -ciudadanos, agentes de salud, autoridades, empresarios y pacientes- tengamos la certeza de que todo suma, y que cada uno de nosotros puede contribuir en forma efectiva – a través de acciones sencillas de prevención, educación y difusión del tema- a generar y fortalecer grandes alianzas y planes de acción conjuntos, que permitan crear sinergias y aunar esfuerzos sostenidos en el tiempo.

El llamado y el momento de pasar a la acción es ahora. Están todos invitados a hacerse parte.

Judicialización y las Isapres: ¿Deseable o Indeseable?

 

Por José Luis Cárdenas T. @PepoCardenasT , Abogado, LL.M. & Ph.D., Académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. 

Mucho tiempo llevamos escuchando acerca de la creciente judicialización en temas relacionados con la salud, especialmente vinculados con los miles de recursos de protección presentados en contra de las Isapres ante la adecuación de los precios base de los planes de salud o por la aplicación de la tabla de factores de estos mismos.

El término judicialización proviene de “judicializar”, que se define según el Diccionario de la Real Academia Española como “llevar por vía judicial un asunto que podría conducirse por otra vía, generalmente política”. Es decir, esta implica que, quien tiene un determinado conflicto, considera que resolverlo litigando en tribunales, es más eficaz o eficiente que otras alternativas. Ahora, sino existen otras alternativas, sólo debiese llegarse a la solución de litigar, si el costo de no litigar es mayor que el de litigar, asumiendo siempre que el beneficio es sólo una simple probabilidad. Lo anterior, es una mera visión privada del asunto.

Ahora bien, cabe recordar, desde una perspectiva agregada o pública, y tal como indica Steven Shavell, en su artículo de 1999, The Level of Litigation: Private Versus Social Optimality of Suit and Settlement, que la judicialización tiene externalidades negativas y positivas. Las primeras se refieren a que cada vez que se litiga, quien recurre a los tribunales, no internaliza ni asume los costos que le causa al sistema o a otros. Y las otras, las positivas, que cada litigio es un desincentivo a que se generen daños o perjuicios, entre distintas partes, dada la amenaza de demandas.

Desde esta mirada, la regulación del litigio debiese acentuar las externalidades positivas y disminuir las negativas, de lo que se deriva que la judicialización no es per se indeseable o deseable.

Otra posible mirada del problema, la aporta Siri Gloppen, quien en el artículo de 2005, Public Interest Litigation, Social Rights and Social Policy, enfatiza el rol que la judicialización puede jugar en las modificaciones de políticas públicas, al catalizar debates de orden político, pero también reconoce que, por sí sola, esta no es la solución: en la medida que ese “envión” no sea correctamente utilizado en la redefinición de nuevas políticas públicas, con mayor aceptación social y viables en el tiempo, el problema que subyace no será solucionado, y la judicialización será sólo costo social con eventuales ganancias privadas, es decir, sin beneficios sociales evidentes.

Nuevamente, desde esta otra perspectiva, la judicialización no es per se deseable o indeseable, y puede ser útil si es bien encausada en su rol catalizador de cambios.

En relación a los temas vinculados con seguros de salud privados de las Isapres, referidos al comienzo, se podría aventurar que las miles de personas que recurren a los tribunales lo hacen, porque consideran que es una solución más eficaz o eficiente que otras alternativas (no pagan por el abogado y congelan el precio base del plan), versus reclamar directamente a las Isapres, Fonasa o la Superintendencia de Salud. Sin duda que ha generado, por otro lado, costos altos al sistema, monopolizando, en gran medida, a las Cortes de Apelaciones y a la Corte Suprema.

Asimismo, puede que esta ola de recursos de protección hayan desincentivado alzas o mayores alzas de dichos precios base o por aplicación de la tabla de factores de los planes de salud, lo que podría interpretarse como una ganancia de bienestar para todos los afiliados. Ahora, eventualmente, dichos planes que no pueden ser subidos por orden judicial, puede que sean compensados, desde la perspectiva de la Isapre, con las alzas de los planes que soportan los afiliados que no recurren a los tribunales, con lo que la ganancia neta de bienestar de todos los afiliados podría diluirse o no ser tan clara.

Finalmente, nadie puede dudar, que estos miles de recursos han catalizado una discusión pública sobre la necesidad de revisar el sistema de Isapres. Poco claro es hasta el momento, eso sí, si la dinámica política, ha llevado o va a llevar a una solución del problema que subyace, que sea socialmente aceptable y financieramente posible en el largo plazo.

De todo lo anterior, se podría concluir que la evaluación respecto de este proceso de judicialización que, como dijimos no es per se deseable o indeseable, va a depender del resultado que se pueda lograr no sólo para el afiliado que concurrió a los tribunales, sino, especialmente, de las externalidades que este proceso genere y los beneficios sociales que las eventuales modificaciones al sistema de Isapres pudiesen producir. Es decir, es una pregunta todavía abierta.

Pacientes en Riesgo: Medicamentos sin Calidad en Africa

Por Rubén Gennaro, @rgenneroriganti Médico con formación en medicina prehospitalaria, Master en Business Administration (UC) y Master en Salud Publica del Imperial College of London. Actualmente se desempeña como Gerente de Acceso para TEVA Pharmaceuticals en Chile y Médico Regulador del SAMU Metropolitano. 

Un reporte publicado con el apoyo del Pulitzer Center on Crisis Reporting durante el mes pasado nos alerto de una situación sobre la cual se tiene la sensación que existe pero que muchas veces las autoridades prefieren no ver. Esta es la comercialización de medicamentos falsificados, a través de contrabando, muchos de los cuales no tienen ni siquiera el principio activo.

De acuerdo a la publicación, uno de los principales medicamentos afectados por este flagelo son las drogas que componen el tratamiento de la Malaria, enfermedad que representa una de las principales pérdidas de años de vida y aumento de carga de enfermedad en este continente. De hecho, de acuerdo a otros estudios, un tercio de los medicamentos que combaten la malaria en Tanzania y Uganda tendrían características sub estándares o derechamente falsos.

Las principales razones aquí expuestas tienen que ver la dificultad del control de fronteras entre los países africanos y también el rol de los principales países productores de medicamentos tanto terminados como de principios activos, entre ellos los gigantes China e India.

Paralelamente, debiéramos sumar las deficiencias del control regulatorio e industrial en los países productores, tanto en materia de producción como de exportaciones. Sin embargo, personalmente pienso que una de las razones que afectan con mayor fuerza esta situación tiene que ver con la falta de solidez de los sistemas de salud en los países africanos.

Sobre este ultimo punto, no sólo es la falta de agencias regulatorias adecuadas el problema. El punto es que sí está existiera, su utilidad sería débil ante la ausencia de mecanismos y redes de control en las diferentes estructuras que componen el sistema sanitario. Me refiero a una entidad rectora y política de medicamentos, un ente de referencia en términos de calidad, mecanismos de acceso a través precio y reembolso, redes adecuadas de distribución y por supuesto, una red prestadora que ejerza control y administración, además de farmacovigilancia, de los medicamentos seleccionados y distribuidos.

Lamentablemente, inescrupolosos se aprovechan de estas ventajas, en un negocio que se cifra en £46 billones anuales, con las consecuencias que podemos imaginar en la salud de la gente.