Día Internacional de la Felicidad: Un nuevo paradigma para el desarrollo del milenio

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Por EU Felipe Cortés Leddy (@FelipefromChile) Enfermero, bloggero y Community Manager en Salud.-

Consciente de que “la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental”, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió durante el año 2012 un hecho inédito para la humanidad: Proclamar el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad.

Siendo los conceptos de felicidad y bienestar interior habitualmente esquivados y/o relegados a planos secundarios a nivel de políticas públicas globales, es éste el momento en el cual han comenzado a tomarse realmente en serio, constituyendo un poderoso llamado de atención para todos e invitándonos a conectar como nunca antes con una dimensión sumamente saludable, renovada y holística para nuestros tiempos, permitiendo disolver barreras y traspasar límites geográficos, opciones políticas, religiosas y culturales.

Desarrollo humano local v/s felicidad.

Enfocándonos en nuestra realidad local y según el reporte del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Chile cuenta con el primer lugar de América Latina en el Índice de Desarrollo Humano – que mide la calidad de la educación, salud y los ingresos en una nación- y a nivel mundial es el número 40 entre 187 países.

Si bien estos indicadores azules brillan por su perfección, también lo hacen por su lejanía e incompleta naturaleza, ya que, comprensiblemente, no fueron concebidos para reflejar fielmente el bienestar integral de las personas de un país como el nuestro, caracterizado por ser altamente productivo, pero a la vez, altamente demandante de esfuerzo, tiempo y sacrificio de sus habitantes, con sus correspondientes costos asociados. La pregunta en este caso es: ¿Hemos estado haciendo las cosas bien como sociedad?

La felicidad y nuestra salud integral.

A nivel personal, me he dedicado por años a la búsqueda y el estudio de la felicidad y bienestar interior como propulsores de una vida con mayor sentido en medio de un mundo que se nos presenta habitualmente en crisis. Por ello, el desarrollo de la alegría como actitud interna basal, la capacidad de dar, de ayudar y de ser empáticos con otros seres humanos conforman acciones sencillas y locales que tienen un efecto sanador y multiplicador en todas nuestras áreas.

Por otra parte, como profesional de la salud y teniendo mi profesión una dimensión de profundo sentido humanitario, me veo en la necesidad de recurrir constantemente a las bases que la sustentan: La humanización de la salud y el enfoque en el concepto de ella como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (Definición de la Organización Mundial de la Salud, OMS).

El bienestar y la felicidad van siempre de la mano. Ser feliz mejora la satisfacción en todas las áreas de nuestra vida, incluyendo nuestra salud biopsicosocial y nuestras relaciones interpersonales. Si adoptar una actitud más feliz es tan beneficioso, entonces ¿por qué hemos tardado tanto en comprender su importancia?

El llamado personal y global.

El Día Mundial de la Felicidad nos hace recordar que, más allá de todas nuestras acciones cotidianas, existe algo más profundo que nos acompaña y que nos invita a evaluar nuestro principal foco de atención interior. Muchas veces podemos tener la sensación de estar ocupando nuestra energía en cosas que, quizás no nos están haciendo sentir mejor, y es por ello que este 20 de marzo es una gran oportunidad para reflexionar en torno a ello y decidirnos a tomar y cultivar pequeñas acciones concretas: Sonreír más, ser más agradecidos y trabajar por el bienestar propio y de nuestro entorno son parte del llamado global. El camino se está explorando a pasos agigantados y luce tremendamente motivador. ¿Qué estamos esperando para hacernos parte del nuevo paradigma del desarrollo del milenio?. La opción es toda nuestra.

 
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