Pacientes en Riesgo: Medicamentos sin Calidad en Africa

Por Rubén Gennaro, @rgenneroriganti Médico con formación en medicina prehospitalaria, Master en Business Administration (UC) y Master en Salud Publica del Imperial College of London. Actualmente se desempeña como Gerente de Acceso para TEVA Pharmaceuticals en Chile y Médico Regulador del SAMU Metropolitano. 

Un reporte publicado con el apoyo del Pulitzer Center on Crisis Reporting durante el mes pasado nos alerto de una situación sobre la cual se tiene la sensación que existe pero que muchas veces las autoridades prefieren no ver. Esta es la comercialización de medicamentos falsificados, a través de contrabando, muchos de los cuales no tienen ni siquiera el principio activo.

De acuerdo a la publicación, uno de los principales medicamentos afectados por este flagelo son las drogas que componen el tratamiento de la Malaria, enfermedad que representa una de las principales pérdidas de años de vida y aumento de carga de enfermedad en este continente. De hecho, de acuerdo a otros estudios, un tercio de los medicamentos que combaten la malaria en Tanzania y Uganda tendrían características sub estándares o derechamente falsos.

Las principales razones aquí expuestas tienen que ver la dificultad del control de fronteras entre los países africanos y también el rol de los principales países productores de medicamentos tanto terminados como de principios activos, entre ellos los gigantes China e India.

Paralelamente, debiéramos sumar las deficiencias del control regulatorio e industrial en los países productores, tanto en materia de producción como de exportaciones. Sin embargo, personalmente pienso que una de las razones que afectan con mayor fuerza esta situación tiene que ver con la falta de solidez de los sistemas de salud en los países africanos.

Sobre este ultimo punto, no sólo es la falta de agencias regulatorias adecuadas el problema. El punto es que sí está existiera, su utilidad sería débil ante la ausencia de mecanismos y redes de control en las diferentes estructuras que componen el sistema sanitario. Me refiero a una entidad rectora y política de medicamentos, un ente de referencia en términos de calidad, mecanismos de acceso a través precio y reembolso, redes adecuadas de distribución y por supuesto, una red prestadora que ejerza control y administración, además de farmacovigilancia, de los medicamentos seleccionados y distribuidos.

Lamentablemente, inescrupolosos se aprovechan de estas ventajas, en un negocio que se cifra en £46 billones anuales, con las consecuencias que podemos imaginar en la salud de la gente.

 
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