Palabras de bienvenida de la directora de la OPS, Mirta Roses

Dra. Mirta Roses“Buenos días a todos y todas! Les extiendo una cordial bienvenida a esta casa que es de ustedes y que llamamos la casa de salud de las Américas. Cada año cuando nuestros ministros y ministras de salud se reúnen, la sentimos aun más así, porque ella se llena de ideas y debates sobre la situación y el futuro de la salud de la Región.

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Mi agradecimiento sincero a la Señora Ministra de Paraguay que ha ejercido la Presidencia durante este pasado año de ejercicio. Ha sido un duro año para todos los trabajadores de salud y para las autoridades con la aparición de la pandemia de nuevo virus AH1N1 y luego con el sufrimiento causado por los terremotos que golpearon a Haití y Chile, a los países que sufrieron sequías, inundaciones y olas de frío de graves consecuencias.

Un saludo a las distinguidas personalidades de la mesa principal que nos honran con su participación y a todas las delegaciones de los Estados Miembros, agencias hermanas del sistema de Naciones Unidas y del sistema interamericano, de las ONGs acreditadas e invitados especiales.

A todos y todas las recibimos con especial alegría ya que con ustedes estamos celebrando este feliz aniversario, que es la apertura del 50.° Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Un reconocimiento particular a nuestro anfitrión, el gobierno de los Estados Unidos, que alberga a la OPS desde hace 108 años.

Por sí misma esta efeméride es muy significativa, pero este año es muy especial dentro de la exitosa trayectoria de esta joven centenaria que es la OPS, pues además se conmemoran logros monumentales para la salud pública hemisférica y mundial. En adición al trigésimo aniversario de la erradicación de la viruela y de la creación, en nuestra Región, del Fondo Rotatorio para la Compra de Vacunas, a los cuales dedicaremos un espacio mañana por la tarde, también celebramos el quincuagésimo aniversario de la creación del Programa de Radiología y Radio protección de la OPS.

Es oportuno hacer un balance, reconocer el aporte seminal de Edward Jenner en la milenaria lucha contra la viruela y analizar las lecciones del crucial programa de erradicación dirigido por el doctor D. A. Henderson y sus miles de colaboradores en la región y en el mundo. Esta proeza de la humanidad nos revela los éxitos que podemos alcanzar cuando aplicamos nuevos enfoques y herramientas a algunos problemas aparentemente inabordables.

Esta estrecha vinculación entre las batallas y logros del pasado con los retos y acciones del presente ha sido una constante de la acción hemisférica en salud pública. Mirando nuestros archivos vemos que en el primer Consejo Directivo de la OPS, en 1947, se acordó un homenaje al Dr. Oswaldo Cruz, al tiempo que su entonces Director, Dr. Fred L. Soper, señalaba que “la fiebre amarilla es un problema continental que exige acción internacional”. La necesidad de acción solidaria hemisférica en materia sanitaria se refleja en las palabras del presidente de ese consejo, representante de Colombia, y cito: “la salud de cualquier pueblo es su propio patrimonio, pero lo es también de sus vecinos y, por ende, de todos los pueblos de la tierra…”,  siendo también colombiano el entonces Secretario General de la OEA, Alberto Lleras Camargo.

Partiendo de las lecciones y logros del pasado, hoy también destacamos los avances frente a los desafíos presentes, como los registrados en la iniciativa para la eliminación de la rubéola y el síndrome de rubéola congénita en la Región. Esto ha sido resultado de un esfuerzo que articula la acción de los Estados Miembros, la cooperación técnica de nuestra Organización y el decisivo apoyo de socios claves, demostrando una vez más que la salud pública es, en última instancia, una inmensa red social que articula los esfuerzos, concentra el interés y representa los anhelos de millones de personas por alcanzar salud para todos.

Con esas enseñanzas como guía, además, este Consejo Directivo conocerá y determinará las políticas de la Organización en temas vitales para acometer retos pendientes de la agenda sanitaria, consolidar los logros alcanzados y afrontar los nuevos desafíos. Valga señalar como ejemplo a la estrategia y plan de acción para la prevención, el control y la atención de la enfermedad de Chagas, el plan de acción de hospitales seguros, la estrategia y plan de acción para la reducción de la desnutrición crónica, el fortalecimiento de los programas de inmunización, y la estrategia y plan de acción para la eliminación de la transmisión materno infantil del VIH y de la sífilis congénita.

Frente a nuestros esfuerzos, persisten también obstáculos de gran envergadura que deben ser superados. Ninguno es mayor en nuestra Región que la enorme barrera constituida por la desigualdad que nos aqueja históricamente y la cual continúa siendo la mayor a nivel mundial, a pesar de los importantes avances en el desarrollo de los países del hemisferio en la última década. De ahí que combatir esa desigualdad y su marcada incidencia, directa e indirecta, sobre el disfrute de los beneficios de la salud, es una prioridad esencial de nuestro trabajo.

La reciente evaluación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) muestra que si bien registramos importantes avances, aun estamos atrasados o estancados en áreas fundamentales. A solo 5 años para llegar al plazo para cumplir los ODM siguen falleciendo 9,200 mujeres cada año, debido a complicaciones del embarazo, parto o puerperio; siguen falleciendo unos 237,000 niños antes de cumplir 1 año y otros 304,000 antes de cumplir los 5 años; y cada año hay 170,000 nuevos infectados por VIH  (estimaciones al 2008)  Latinoamérica y el Caribe. Los jefes de estado han hablado esta semana pasada en la cumbre del milenio y se han reiterado los compromisos políticos.

Debemos intensificar significativamente los esfuerzos, a nivel regional, nacional y de la comunidad, para superar los obstáculos, y hacer realidad los ODM para todos y todas las ciudadanas de las Américas, poniendo especial acento en la reducción de la desigualdad y sus negativos efectos sobre la salud pública. En este sentido, mucho nos complace que en el marco de este Consejo Directivo, y contando con la OEA como anfitriona, estemos lanzando la Iniciativa de Maternidad Segura en las Américas, en conjunto con el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

El objetivo central de esta Iniciativa es promover y proteger el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud de mujeres, madres y recién nacidos, mediante la abogacía, comunicación social e intercambio de conocimientos y la promoción de buenas prácticas basadas en las lecciones aprendidas y la evidencia científica. Iniciamos el 2000 con 23,000 muertes maternas y tenemos las condiciones y el conocimiento para lograr la meta y a la vez potenciar la reducción de la mortalidad infantil y el empoderamiento de las mujeres.

Como dijo sabiamente el presidente del primer Consejo Directivo de la OPS, la salud es un patrimonio de nuestros pueblos. Debemos dedicar lo mejor de nuestros esfuerzos a preservar, e incrementar ese patrimonio, a la vez que abrir a todos, sin distinción, el disfrute de sus beneficios. Las bases de nuestra historia son firmes y sobre ellas podemos construir los nuevos hitos del camino hacia la salud para todos y todas. Las decisiones, recomendaciones y políticas que adopte este 50.° Consejo Directivo serán nuevos escalones en la construcción de una región más justa, solidaria y equitativa para todos los pueblos de las Américas”.


 
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