Entrevista con Ricardo Talento, director del Circuito Cultural Barracas

Domingo 4 de noviembre del 2007. Barrio de Barracas, Buenos Aires- Argentina. 4pm. Asisto a una función del montaje “Los chicos del cordel”. La cita es en un parque público. Pronto la plaza es tomada por niños y jóvenes de particular aspecto. Ellos son los Chicos del Cordel. Una canción, un recorrido por el barrio y su memoria nos introducen en una realidad llena de contrastes; dando voz a quienes fueron olvidados y resaltando la teatralidad de la esquina o el callejón. Una experiencia transformadora. Al finalizar la función y entre masivos saludos, llego a Ricardo Talento, Director del Circuito Cultural Barracas y del grupo de teatro Los Calandracas.. Unos minutos para entender, desde la cabeza del creador, un maravilloso movimiento de teatro comunitario con más de diez años de creativa persistencia.

PC: ¿De dónde surge tu motivación para asumir este reto?
RT: ¿De dónde surge? (risas) A mí me gusta mucho.  Yo me siento bien porque, como hombre de teatro formado  como todo el mundo,  trabajar con los vecinos me enriquece muchísimo.  Yo he “quemado las naves”, estoy dedicado a esto hace años y siempre me sorprendo de las cosas que uno puede hacer con los vecinos, porque- además- es siempre un elemento de transformación. De inclusión. Vos fijate… los chicos, los grandes, trabajar todas las generaciones juntas; es –realmente- un elemento muy potente como transformador.

PC: Mirando a la distancia tus experiencias previas ¿Qué sientes que te fue conduciendo hacia esto?
RT: Yo hace cuarenta y dos años que hago teatro.  Yo empecé cuando todo el teatro independiente era una movida muy fuerte a nivel social, en los años 60. Después hice, en los años setenta, teatro político. Tuve que callarme la boca; no me exilié, pero fui exiliado internamente porque nuestro grupo se exilió… Hay toda una continuidad. Y luego, en la democracia, comenzamos a hacer teatro callejero con el grupo Los Calandracas  y luego, con el Grupo Los Calandracas, vamos a este proyecto del Circuito Cultural Barracas. Osea, si vos tomás toda mi “trayectoria”, hay una unidad, de cómo comencé y qué estoy haciendo ahora.

PC: Y siguiendo esa continuidad ¿Qué puede venir? ¿Hacia dónde va el trabajo en el barrio?
RT: Y …  Por ejemplo, en este momento estamos haciendo un trabajo muy interesante que es sobre espacio público, medio ambiente y comportamiento comunitario. Donde con el teatro -por ejemplo- cerramos una calle y sentamos a todos los vecinos en una vereda y en la vereda del frente hacemos escenas de situaciones no deseadas. Después la volvemos a repetir y los vecinos las van parando, modificando actitudes. Y este es un plan que vamos haciendo manzana por manzana. Hay mucho campo en esto para seguir. Pero sobre todo, también,   esta cosa de los espectáculos de decidir… el vecino qué quiero contar, qué quiero comunicar con los otros vecinos, que es el público que viene. Entonces, continuamente hay temas y ganas de cosas para contar. Y, además, en el hecho de hacer un espectáculo se produce todo un mundo de relaciones, de organización vecinal…

PC: … Qué se asocia a todo lo que tiene que ver con construcción de ciudadanía, participación, identidad…
RT: Claro, totalmente. Además, siempre decimos, cuando uno desarrolla la creatividad del vecino, ese desarrollo se trasluce en todos los términos de la vida; en su familia, en su entorno, en su barrio. Cuando empieza a contar historias de su barrio se empieza a involucrar con su territorio; porque acá en la ciudad de Buenos Aires, la mayoría de los vecinos solo duerme en los lugares, no tiene conexión con el barrio. Estos proyectos hacen que tengan un sentido de territorialidad y, entonces, empiezan también a exigir cambios para su barrio, mejor calidad de vida…

PC: …Sobre eso, ¿Cómo crees que se va a modificar este espacio habiéndose desarrollado esta propuesta?
RT: Mirá, se ha ido modificando. Desde la soledad total de nuestro trabajo surgieron centros culturales y hoy hay toda una movida cultural. Pero, también, continuamente se modifica… hay nuevas inmigraciones, estos lugares están todos tomados (se refiere a áreas que en algún momento servían como depósito). Viste, también eso, uno diría que modifica muy poquito. Yo creo que metaforiza lo que pasa; las grandes modificaciones tendrían que venir desde otro lado. Pero si uno modifica al vecino, que deja de encerrarse en su casa, deja de estar solo y empieza a ver que con otros puede construir,  con sus propios vecinos empieza a conocerse y empieza a construir…

PC: Y entonces… ¿Cuál sería la base para dar el paso de vecino a actor?
RT: Una es tener ganas. Estos es un proyecto totalmente inclusivo. Todo vecino que dice “quiero participar”, adentro. Participa.   También, entonces, uno se da cuenta que esta cosa de la exclusión, del casting, del “vos podés, vos no podés”, también nos han metido en un mundo en el que hemos aceptado como normal la exclusión. ¿Viste? Lo hemos aceptado como algo normal, no debería ser así. Otra cosa que hemos experimentado es el tema de todas las generaciones juntas. Trabajando con los chicos chiquitos, con la gente más grande. Tú podés construir con todas las generaciones juntas. Que, también, nos han dividido por generaciones por una forma de consumo, para dividirnos, para que no nos podamos transmitir la historia, nuestra memoria. Entonces, cuando vos lo hacés en la realidad, te da una potencialidad muy grande.   

PC: Y pensando en el barrio ampliado, en Latinoamérica ¿Qué retos crees que deberían asumir las propuestas escénicas?
RT: Yo insisto. Vos sabés que yo creo mucho en esto del desarrollo creativo. Porque yo siempre digo: Otro mundo va a ser posible si somos capaces de imaginarlo. Si no, no va a ser posible. Este mundo hijo de puta, alguien lo está imaginando (risas). Entonces, yo creo que “la imaginación al poder”, sí ya está en el poder la imaginación, pero por unos hijos de puta. Entonces, lo que nosotros tenemos que desarrollar no es la imaginación al poder, sino el Poder de la Imaginación. Cuando uno desarrolla la imaginación y la persona comienza a expresar: “esto no”, “así no”, “quiero otra cosa”, “quiero construir otra cosa”, entonces, si lo imaginás lo empezás a construir. Si no imaginás, siempre vas a actuar en contra de algo que imaginó otro. Por eso pensamos que no es “moco de pavo”, como decimos acá, el desarrollar esto que es una de las cosas más mutiladas: La Creatividad. No te la incentivan para nada. Yo siempre digo, si a uno de chiquito, en vez de en incentivarte a caminar te pusieran una sillita de ruedas, andaríamos todos en silla de ruedas. Y cuando uno andaría caminando, diríamos: “Mirá, es un dotado. Camina”. Y eso pasa con el hecho artístico; hemos dejado la creatividad en la mano de los artistas; y es muy peligroso, es como dejar la salud en manos de los médicos de laboratorio…

PC: (Risas) O la política en manos de los políticos…
RT: … De los políticos (risas) Entonces, la comunidad tiene que apropiarse, organizarse y construir desde esto. Porque si no siempre el arte aparece como la frutilla de la torta.

PC: Y se vuelve un accesorio decorativo.
RT: Y al contrario, es lo primero. Porque desde un hecho imaginativo puedes imaginarte otra forma de trabajo,  otra forma de salud, otra política… Todo te lo podés imaginar de una forma distinta. Y si ese imaginario se convierte en un imaginario colectivo, te imaginarás la potencia que adquiere.

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