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La Vigilancia Epidemiológica Basada en la Comunidad (VEBC) es de utilidad en tiempos de normalidad y cobra mayor relevancia durante las situaciones de crisis, derivadas de las emergencias y los desastres, pues si bien estos por sí mismos no producen brotes o epidemias, si existen factores de riesgo que pueden incidir en la aparición de enfermedades, especialmente las transmitidas por el agua, los alimentos, los vectores, las precarias condiciones de saneamiento básico en que se encuentren las personas afectadas, condiciones estas que al aumentarse pueden inducir cambios en los perfiles epidemiológicos, principalmente de los grupos con mayores vulnerabilidades como la población más pobre, las mujeres, los niños, niñas, adultos mayores y las personas con discapacidad, generando un efecto negativo sobre sus condiciones de vida, el medio ambiente y el crecimiento económico de los países o regiones en que ocurren, cuyas secuelas se prolongan más allá del corto plazo y en ocasiones provocan cambios irreversibles.
Al involucrar a los miembros de la comunidad y movilizar su corresponsabilidad en la identificación de los problemas de salud pública, los factores de riesgo o determinantes del estado de salud o enfermedad de la población, el seguimiento de los signos y síntomas de los eventos de interés en salud pública en los sitios donde la población afectada se ha albergado, se constituyen en acciones claves para la detección temprana de los problemas de salud y por tanto para la implementación oportuna de las medidas de control y/o alternativas de solución, donde los vigías comunitarios actúan como un equipo propositivo que construye acciones de cambio para el mejoramiento del estado de salud de su propia comunidad.
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